El diputado socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha ha equiparado el hábito de las monjas con el velo islámico. Hace falta ser analfabeto para hacer esa comparación. Baste un ejemplo. En Occidente no se obliga a nadie a ser monja. Toda mujer que quiera serlo puede escoger en qué comunidad quiere integrarse. Incluso en las que no usan el hábito. Y en la mayoría de los países musulmanes, todas las mujeres están obligadas a emplear diferentes tipos de velos. Su señoría confunde la velocidad con el tocino.