El presidente del PP llevó la comparecencia en el Congreso por la dana de Valencia, donde quiso, que no fue precisamente a dar explicaciones por una gestión que no le correspondía a él, sino a la Generalitat Valenciana y al Gobierno central. Y tuvo para el PSOE y para todos los socios de Pedro Sánchez: empezando por Sumar, siguiendo por Podemos, ERC, Bildu, el PNV y acabando por Junts: a todos recriminó su apoyo al Ejecutivo y lo callados que están después del descarrilamiento que costó la vida a 46 personas en Adamuz. Como también que, el día después de la dana, decidieran no suspender el Pleno extraordinario convocado en el Congreso para convalidar el real decreto ley que permitía al Gobierno culminar el abordaje de RTVE.