El empeño de Sánchez por presentarse como el antagonista de Donald Trump para rapiñar tres tristes votos está poniendo en peligro no solo la reputación de España, que también, sino los intereses económicos de miles de españoles. Anteponer la ideología o el cálculo personal al bien común (el interés colectivo de la nación que encabezas) es lo peor que puede hacer un gobernante.