Tras lo ocurrido con la tarjeta roja retirada a un jugador de Estados Unidos tras una llamada de Donald Trump, el presidente de la FIFA sigue cargando de razones a sus detractores tras un discutido arbitraje en el partido entre Egipto y Argentina. A mayores, en lo que alude a España, cada vez más gente duda de que la final del Mundial de 2030 (el que íbamos a organizar en solitario junto a Portugal) termine celebrándose en nuestro país. Los antecedentes de Infantino avalan todos estos interrogantes.