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tribunaJosé Ignacio Palacios Zuasti

Después de lo de Extremadura y Aragón

En definitiva, como en el Evangelio, a vinos nuevos, odres nuevos porque los tiempos de la vieja política ya han acabado y las políticas que los españoles demandan hoy son otras y quieren que Partido Popular y Vox las lleven a buen término de la mano

El pasado día 1 de octubre, Carlos Herrera, junto a Jorge Bustos, entrevistaba al presidente de Aragón, Jorge Azcón. En la presentación, Herrera decía que ambos eran tocayos, a lo que Azcón dijo: «tenemos padres con criterio, padres que saben elegir bien los nombres». Fue una interesante entrevista, realizada desde Cariñena –'Ciudad europea del vino'– en la que el presidente Azcón contó que Aragón estaba superando a Dublín o a París, que estaba compitiendo con Frankfurt o mirando a Londres para convertirse en el HUB tecnológico y logístico en Europa y que, en inteligencia artificial, esa «que va a cambiar la sociedad actual y cómo la entendemos», las mayores inversiones en tecnología de datos se estaban haciendo en Aragón, donde ya habían anunciado una inversión histórica de 50.000 millones de euros, equivalente a todo el PIB de esa comunidad autónoma, en infraestructuras tecnológicas. Azcón añadió que las grandes inversoras en infraestructuras tecnológicas (Amazon, Microsoft, etc.) estaban apostando por Aragón y estaban haciendo que esas inversiones fueran a cambiar la economía y la sociedad aragonesa en el futuro. También habló de realidades como, por ejemplo, de un nuevo hospital en Zaragoza, de construir centros de salud, de subir un 9% el presupuesto de Educación para mejorar el sueldo de los profesores, de un Plan de Vivienda, con el que se iban a hacer más viviendas que las que se habían hecho en muchos años, y de poner en marcha un Plan de Incendios, para prevenir lo que había sucedido en otras regiones en ese pasado verano. Tengo que confesar que cuando le escuchaba, en mi condición de navarro, comparando lo que él decía con la situación actual de mi Comunidad Foral, sentí una sana envidia de los aragoneses.

A continuación de todo eso, Carlos Herrera le preguntó: "¿Qué va a pasar con los presupuestos en su comunidad? A lo que Azcón respondió que si Vox no los apoyaba le iba a ser muy difícil poder explicar por qué ese presupuesto no podía ver la luz. Y añadió: «yo no quiero convocar elecciones, pero si mañana hubiera elecciones en Aragón, el resultado del Partido Popular sería histórico». Abundó en la idea diciendo: «el resultado sería como no hemos visto nunca para el Partido Popular» pues, «lo que dicen todas las encuestas es que nuestro resultado sería histórico». Y apostillo: «este no es el caso de España».

130 días después de estas declaraciones, Aragón acaba de celebrar sus elecciones autonómicas y en ellas, por lo que se ve, a Vox le ha resultado muy fácil explicar su negativa a apoyar los presupuestos, porque los aragoneses han dicho que quieren el doble de Vox. Por el contrario, los resultados del Partido Popular ni han sido «históricos», ni «como nunca se habían visto antes», porque ha perdido dos escaños. No sé si todas las encuestas que barajaba Azcón, esas que le daban un resultado «histórico», estaban equivocadas o si era él quien estaba mal informado.

Por eso, después de estos comicios aragoneses, y teniendo muy presentes los recientes de Extremadura, creo que ha llegado la hora de reflexionar seriamente sobre la situación. Porque está muy claro que los españoles han dicho con su voto que quieren que acabe cuanto antes el actual Frente Popular que gobierna en España ya que, con la excepción de la Chunta, todos los partidos de izquierdas, PSOE y demás, han fracasado estrepitosamente. Y creo, también, que es evidente que los españoles quieren que el Partido Popular sea el que gobierne, porque ha ganado tanto en Extremadura como en Aragón, pero me parece que no se fían de que vaya a afrontar con coraje todas las reformas que son necesarias para revertir las actuaciones de ese Frente Popular y que, por eso, quieren que Vox tenga cada vez más fuerza para obligarle a realizarlas. Por eso, PP y Vox están obligados a entenderse y ha llegado la hora de que el PP descarte la idea de que Vox tiene que desaparecer o que, sin más, tiene que apoyarle para seguir haciendo sus políticas sin afrontar las reformas.

Al filo de la medianoche de esa noche electoral, Santiago Abascal lo dejó diáfanamente claro en su intervención: «si el PP quiere cambiar de política, puede contar con nosotros, pero, si el PP pretende seguir con las mismas políticas que hicieron que tuviéramos que abandonar los gobiernos regionales, tiene al Partido Socialista». En definitiva, como en el Evangelio, a vinos nuevos, odres nuevos porque los tiempos de la vieja política ya han acabado y las políticas que los españoles demandan hoy son otras y quieren que Partido Popular y Vox las lleven a buen término de la mano. Por eso, si estos siguen enrocados en sus planteamientos, las próximas citas electorales (Castilla León y Andalucía) seguirán siendo calcos de lo sucedido en Extremadura y Aragón, hasta que llegue el día en el que los votantes se harten de ellos y les hagan seguir el camino que recientemente llevaron Ciudadanos y Podemos.

  • José Ignacio Palacios Zuasti fue senador por Navarra