18 de agosto de 2022

Pietro Ditano

Pietro DitanoACdP

Pietro Ditano, de la «infelicidad absoluta» en el mundo de la moda a salir de ella sirviendo a los demás

El ex modelo gallego relata su proceso de conversión en un vídeo para la nueva campaña de la ACdP, una iniciativa por Semana Santa que pregunta a los españoles: «¿Eres feliz?»

Fiestas a gastos pagados en reservados VIP, un Mercedes esperándole en la puerta del hotel, lujosas cenas gratis… «Vivía una apariencia de humo cojonuda», dice ahora con una sonrisa el ex modelo gallego Pietro Ditano, que narra su experiencia de conversión interior en un vídeo para la nueva campaña de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
Con ocasión de la Semana Santa, los autores de campañas recientes como Cancelados o ¡Que vivan los padres! han instalado carteles en marquesinas, metro y autobuses de unas 100 ciudades españolas con una pregunta –dicen– «incómoda»: «¿Eres feliz?». El testimonio de este joven busca interpelar a quienes respondan que «Sí», para animarles a indagar en lo más profundo del corazón, como hizo el propio Ditano.

«Como el pitido de un micrófono…»

Ditano nació en Santiago de Compostela, en el seno de una familia católica, pero con los años explica que fue fabricándose una fe a medida. No llegó a hacer la confirmación, y cuando cumplió la mayoría de edad marchó a Madrid a estudiar Comunicación Audiovisual en la universidad. Fue por aquel entonces, recuerda, cuando comenzó a dar los primeros pasos en el mundo de la moda.
«Tenía 19 años, y me salió la oportunidad de ir a Grecia a trabajar como modelo; todo iba viento en popa», señala Ditano. Allí vivió un ambiente de diversión y fiesta, pero también de empezar a reconocer un anhelo soterrado. «Era muy feliz en las discotecas, pero cuando me quedaba solo en la habitación del hotel sentía una distorsión, como el pitido de un micrófono», explica el ex modelo.
Pietro Ditano

Pietro Ditano, durante una campaña cuando era modeloACdP

Con todo, volvió del país heleno con un único deseo: llegar a ser top model. «Me volqué en conseguir éxito y reconocimiento», reflexiona. Dejó la carrera y marchó a Milán, con un billete de ida y maleta para un mes. «Tuve suerte, me cogieron en la mejor agencia», señala. Tenía una meta clara, desfilar para Armani.
Persiguiéndola, comenzó a profundizar en las teorías del zen y la Nueva Era, sustituyendo las oraciones aprendidas en casa por los mantras. «Asumí que si proyectas algo, lo consigues –recuerda Ditano–, y así hice sacrificios brutales, mucho entrenamiento, dieta…». Llegó el momento clave, el casting: «Ni siquiera me preseleccionaron, yo pensaba ‘¡Seis meses sacrificados por una mentira!’», exclama.

De un extremo al otro

Al jarro de agua fría le siguió una depresión. «Tuve la buena suerte de cruzarme con un sacerdote brutal, y lo que hablé con él me generó la necesidad de leer yo mismo qué dijo Jesús, no quería que me lo contasen», relata Ditano. Cuenta que comenzó a sentir una profunda transformación interior; y esto le llevó a una vida muy pía, rezaba mucho, tenía mucha vida interior… pero a los pocos años volvió a toparse con la tristeza.
«Me vi de nuevo en un bucle, desilusionado y desencantado», apunta el gallego, así que llamó de nuevo a aquel sacerdote. «Me dijo ‘No sirve de nada poner una capa blanca al alma, cubrirla con una negra y poner otra blanca encima’... ¡y eso era! Tenía apariencia de persona santa, pero mi corazón tenía veneno, carbón», confiesa Ditano.
«¿Cómo soluciono esto?», le preguntó al sacerdote, y de nuevo la respuesta le tambaleó: «Servicio, servicio y servicio». Ditano comenta que, en su dedicación a la oración y la vida interior nunca había tenido en cuenta al prójimo. En aquel momento –«también de la mano de los sacramentos», apunta–descubrió una vida nueva, «mucho más serena, más sólida», asegura.
Ditano concluye diciendo que «el Señor me sacó de la infelicidad más absoluta, que va disfrazada de felicidad temporal y glamour», y compara «los caminos del mundo, que me envenenaban», con la felicidad del servicio a los demás. «Hay momentos duros –reconoce–, pero sé que, aunque me cueste amar, aunque a veces no sea bonito, encuentro un saborcillo que no hallo en otras cosas».
En lo creativo, el ex modelo tampoco se ha quedado parado. Este próximo 23 de abril estrena en España El beso de Dios, un documental sobre la misa. Personajes como el el actor Pietro Sarubbi -Barrabás en La Pasión-, el cardenal Raniero Cantalamesa o el teólogo Scott Hahn reflexionan sobre el misterio de la Eucaristía, en una película que cuenta con la narración del mexicano Eduardo Verástegui.
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Un testimonio para toda España

Con su testimonio, Ditano protagoniza el 50 % de la campaña de Semana Santa de la ACdP, para provocar a quien responda que «Sí» a la pregunta «¿Eres feliz?». Para consolar a aquellos que, por el contrario, respondan que no son felices, los propagandistas proponen la historia personal de Sonsoles Martín, una joven madrileña que sufre una depresión y que –en su enfermedad– redescubrió el amor de Jesucristo.
A través de estos dos protagonistas, la ACdP lanza «un mensaje de esperanza», tanto a los que viven insatisfechos como a los que piensan que la vida les sonríe: «¡Jesucristo ha resucitado!», se lee en los carteles. «Queremos anunciar a los 47 millones de españoles que esta Semana Santa es una oportunidad para descubrir a Cristo, y que Él, con su Resurrección, ha dado sentido pleno a todas las vidas», añaden desde la asociación.
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