07 de febrero de 2023

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Un grupo de jóvenes que participan en el retiro Effetá

El secreto de Emaús y Effetá, los retiros que están revolucionando España

El Debate recoge los testimonios de personas que han vivido estos retiros y cómo les ha cambiado la vida en tan solo 48 horas

El misterio ronda estos retiros. Emaús y Effetá ascienden como la espuma e impregnan un sello especial en todo aquel que se lanza a vivir la experiencia a ciegas. Hay una característica en estos retiros que destaca sobre las demás: no se puede contar nada de lo que pase en ellos. Esta peculiaridad hace que la intriga y el misterio circunden Emaús y Effetá.
Se trata de retiros testimoniales organizados por laicos que solo se pueden vivir una vez en la vida. Los caminantes son las personas que hacen el retiro por primera vez, mientras que los servidores son todos aquellos que ya han vivido la experiencia y participan en los retiros ayudando a los demás. Emaús es para adultos, mientras que Effetá es la versión para jóvenes de 18 a 30 años.
48 horas es el tiempo exacto que duran los retiros. 48 horas que, según testimonios, son suficientes para cambiar una vida entera. De ambos retiros no se sabe nada hasta que se vive. Ni en internet ni en ninguna red social se puede encontrar información sobre ellos. Quienes no han vivido la experiencia hablan del «secreto de Emaús y Effetá». Pero ¿cuál es realmente el misterio estos retiros?

«Yo fui a Effetá a ligar»

«Yo fui a Effetá a ligar y a conocer pibas» reconoce Alejandro Rey, servidor de Effetá Las Rozas, que caminó en marzo de 2020. Muchos son los jóvenes que se apuntan al retiro como un «Effetinder», sin embargo, el amor que encuentran allí es completamente diferente: «En Effetá aprendí a amar y, sobre todo, lo que era el Amor de verdad, que es el que viene de Dios. Nunca me olvidaré de la primera vez que entré en la capilla del Santísimo de Effetá. Estaba todo oscuro y todo el mundo en silencio. La capilla me transmitía una paz y una confianza que nunca nada me había hecho sentir».

Era preso de tanta apariencia, borracho de tanta experiencia y solo de tanta independenciaAlejandro Rey, servidor de Effetá Las Rozas

Con 22 años, Alejandro echa la vista atrás y recuerda cómo Effetá cambió su vida y plantó la semilla que hoy en día sigue floreciendo: «Yo vivía pensando que el dinero me daría la felicidad y que el placer me daría el amor que necesitaba. Me guiaba mucho por el éxito, era lo principal para mí y pensaba que eso me haría invencible. Que el tener me haría libre. Era preso de tanta apariencia, borracho de tanta experiencia y solo de tanta independencia».
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Alejandro Rey, servidor de Effetá Las Rozas

Alejandro se dio cuenta de que «no había ido a una secta», que no fue él quien decidió «liarse» para ir al retiro, sino que fue Dios quién le llevo allí: «Me di cuenta de que mi vida estaba en sus manos y que Él no vale la pena, vale la vida». Ahora Alex «vive en gerundio» intentando no frustrarse por el pasado ni agobiarse por lo que vendrá porque «Él se ocupa de todo».

Hacer posible lo imposible

Ana Redondo es la líder de Emaús San Juan Crisóstomo y fundadora del retiro en numerosos lugares de España. Ella vivió el segundo retiro de Emaús que se hacía en España y desde entonces ha continuado sirviendo siempre que ha hecho falta. «Yo ya estaba en un camino de conversión, pero mi vida cambió totalmente. Todo mi entorno cambió porque te empiezas a relacionar con gente que tiene las mismas inquietudes que tú, sin nunca perder el contacto con el resto de amigos».

Cosas que parecían imposibles se hacen posibles y percibes como Dios hace nuevas todas las cosasAna Redondo, líder de Emaús San Juan Crisóstomo

La forma de ver la vida de Ana cambió por completo: «Ves la acción directa de Dios en las personas. Cosas que parecían imposibles, se hacen posibles y percibes como Dios hace nuevas todas las cosas». Ana Redondo recuerda que a los retiros que ella acudía antes consistían en que «el sacerdote hablaba, tu escuchabas y meditabas en silencio». Afirma que la experiencia de Emaús no tiene nada que ver: «La gente vive en sus carnes la experiencia del Espíritu santo, la experiencia de ser hija de dios. Hay mucha gente que nadie le ha dicho que le quiere. No había visto a tanta gente sonreír en mi vida».

De padre estricto a mejor amigo

Maite González y Macarena Francés, de 23 años, son dos amigas que vivieron la experiencia de Effetá en momentos diferentes. Maite lo hizo porque sus amigas del colegio se apuntaban, y tras vivir el retiro, fue ella quién «lio» a Macarena para que lo hiciese. «Effetá empieza mucho antes del retiro porque es una cita que tienes con Dios y él te va preparando desde mucho antes para ese encuentro», cuenta Macarena. Maite reconoce que fue «sin ningún tipo de expectativa» y cuenta cómo «no paran de llegar regalos del Señor». Su visión de Dios cambió radicalmente: «Yo tenía a Dios como un padre estricto y distante y en Effetá descubrí que ya no es solo un padre amoroso, sino mi mejor amigo».
Caminantes de Effetá

Caminantes de Effetá

Macarena también veía un Dios lejano, «que si pecabas ibas al infierno y si no pecabas ibas al Cielo». «A Effetá llegué bastante mal por cosas que llevaba arrastrando desde hacía tiempo. El retiro me ayudó a darme cuenta de mi verdadera identidad, que soy Hija de Dios y por eso tengo muchísimo valor». Maite salió con un «pedo espiritual» que no se mantiene en el tiempo, pero «nunca vuelves a ser el mismo».
María Jesús de Miguel hizo Emaús en noviembre de 2019 y sin saberlo, el retiro la preparó para el duro confinamiento que se impuso meses después. «Para mí fue una sanación total de muchas cosas que yo no sabía y con las que yo no contaba. Fue el descubrimiento del Espíritu Santo y una experiencia personal brutal». Víctor Muñoz, de Talavera de la Reina, afirma contundente que Emaús «es lo más bonito que me ha podido pasar en la vida». «Durante el retiro encuentras a personas maravillosas, que son los servidores, que estuvieron en todo momento pendientes de mí. Cuando entré era una persona y cuando salí era otra».
Estas personas y muchas más han sentido los frutos del retiro y sus vidas han cambiado. El secreto de Emaús y Effetá es el Amor. En versos de Lope, lo que sucede dentro «quién lo probó, lo sabe».
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