El nacimiento de Cristo, de Juan Pantoja de la Cruz
Navidad 2023
'Madre, en la puerta hay un niño', el villancico folclórico que puede ser canónico o flamenco
Cada una de estas estrofas, a modo de colofón, desarrolla una combinación de cuatro versos hexasílabos que funcionan a modo de estribillo, porque se repiten, y con asonancia aguda en los pares
La tradición folclórica peninsular ubica este villancico en varias regiones (Aragón, Castilla-León, Galicia, Andalucía…), y con variantes muy diversas, incluso en extensión, por lo que resulta difícil encontrar una que pudiéramos considerar canónica; pero aun así, la que aquí recogemos es la que más hemos escuchado; y, además, cuenta hasta con interpretaciones flamencas.
Se trata de un villancico compuesto por tres estrofas en versos octosílabos: la primera, una redondilla con rima /í-o/ en los versos impares (Niño/frío”) y /é-o/ en los versos pares («bello/cuello»); la segunda, una cuarteta con rima asonante /á-a/ en los versos pares («calentara/patria»); y la tercera, otra cuarta con rima asonante aguda /á/ en los versos pares («primor/rincón»).
Cada una de estas estrofas, a modo de colofón, desarrolla una combinación de cuatro versos hexasílabos que funcionan a modo de estribillo, porque se repiten, y con asonancia aguda en los pares: /á/ («calentará/caridad»), en el primer caso; /é/ («también/padecer») en el segundo; e /í/ en el tercero («nací/así»). De esta forma, el conjunto del villancico adquiere una gran sonoridad; y, lo que es más importante, el verdadero mensaje se concentra en los dos versos hexasílabos finales de cada combinación: «porque en esta tierra / ya no hay caridad» (versos 7-8); «yo vine a esta tierra / para padecer» (versos 15-16); y «y hasta que me muera / ha de ser así») (versos 23-24). O, dicho de otra forma: Jesús viene a la tierra para predicar la caridad hacia el prójimo («Deus caritas est», cita de la primera carta del apóstol san Juan, en su capítulo 4, versículo 16); viene a redimir al género humano con su sacrificio en la Cruz; y abraza la pobreza («Mi cama es el suelo / desde que nací»).
No es aventurado suponer que el Niño que nace en Belén –en otra versión del villancico leemos: «Yo soy de Belén / desde que nací, / hasta que me muera / ha de ser así»– a la que está llamando es a la puerta del corazón de las personas, para que se abra al mensaje evangélico de salvación. Y, de esta forma, podemos inscribir este villancico en la línea del célebre soneto de Lope de Vega que se inicia con estos dos desgarradores cuartetos: «¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? / ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, / que a mi puerta cubierto de rocío, / pasas las noches del invierno oscuro? // ¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras / pues no te abría! ¡Qué extraño desvarío / si de mi ingratitud el hielo frío / secó las llagas de tus plantas puras!».
Madre, en la puerta hay un Niño
más hermoso que el sol bello,
que dice que tiene frío,
porque el pobre viene en cueros.
Déjale que entre,
se calentará,
porque en esta tierra
ya no hay caridad. (Bis)
Entró el Niño y se sentó,
hizo que se calentara,
le pregunta la patrona
de qué tierra y de qué patria.
Mi Padre es del cielo,
mi Madre también,
yo vine a esta tierra
para padecer. [Bis]
Hazle la cama a este Niño,
en la alcoba y con primor;
no me la haga usted, señora,
que mi cama es un rincón.
Mi cama es el suelo
desde que nací
y hasta que me muera
ha de ser así. [Bis]