El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu
Netanyahu rectifica y permite el «acceso pleno e inmediato» a la iglesia del Santo Sepulcro al cardenal Pizzaballa
El purpurado, junto con otras tres personas, se dirigían a celebrar la misa del Domingo de Ramos «sin ningún rasgo de procesión o acto ceremonial» y respetando las restricciones impuestas
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha dado marcha atrás con la prohibición de entrada al Santo Sepulcro al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, a quien la policía interceptó cuando acudía a la iglesia a celebrar la misa del Domingo de Ramos de manera privada.
En su perfil de X, Netanyahu decía haber dado «instrucciones a las autoridades competentes para que se le conceda al cardenal Pierbattista Pizzaballa acceso pleno e inmediato» al templo, después de haber justificado la actuación policial por motivos de «seguridad».
En un comunicado del Patriarcado Latino se denunciaba que tanto el purpurado como el Custodio de Tierra Santa Francesco Ielpo fueron «interceptados en el camino» cuando se dirigían a celebrar la misa «sin ningún rasgo de procesión o acto ceremonial». «Por primera vez en siglos, los líderes de la Iglesia no pudieron celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro», insistía el texto. Junto a ambas autoridades eclesiásticas también se encontraban otras dos personas. La policía israelí lo impidió, pese a respetar las restricciones de seguridad que limitan el aforo a 50 personas a causa de la guerra de Irán.
Los líderes europeos condenaron el suceso inmediatamente: Italia, Francia, Hungría, España, Portugal e incluso el embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, que señaló la disparidad de criterios con el rezo judío.
«Las iglesias, sinagogas y mezquitas de Jerusalén cumplen con la restricción de 50 personas o menos. Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada», expuso en X, después de mencionar que «los cuatro representantes de la Iglesia Católica estaban muy por debajo» del límite de 50 personas.