La edad no es un impedimento para que monseñor José de Jesús Sahagún de la Parra siga celebrando la misa a diario
El obispo más anciano del mundo tiene 103 años y aguarda a su décimo Papa
Monseñor José de Jesús Sahagún de la Parra es mexicano y el último de los nombrados por San Juan XXIII
No estará entre los que elegirán al nuevo Papa a partir del 7 de mayo por dos motivos: no es cardenal y tiene 103 años. Pero monseñor José de Jesús Sahagún es probablemente el único obispo del mundo que ha conocido a seis Papas distintos a lo largo de su vida: nació en Cotija de la Paz (México) en 1922 –el mismo año en que Pío XI accedía a la Sede de Pedro– y acaba de ser testigo del fallecimiento de Francisco, 15 años más joven que él. Ahora aguarda el nombramiento del nuevo Romano Pontífice, que será el décimo para monseñor Sahagún, el obispo más anciano de la Iglesia católica.
Hace menos de un mes sopló las 103 velas (si es que hay tarta en el mundo capaz de contener tantas) y es uno de los cuatro prelados que quedan con vida de los 2.450 que participaron en el Concilio Vaticano II. El Papa San Juan XXIII lo nombró primer obispo de la recién creada diócesis mexicana de Tula, y es el último de los prelados vivos de ese papado. Más tarde, San Juan Pablo II le encomendó una tarea similar: ser nuevamente el primer obispo de la diócesis de Lázaro Cárdenas, en 1982. Allí permaneció hasta 1993, año en que presentó su renuncia al Vaticano.
Monseñor José de Jesús Sahagún de la Parra en 1961, cuando fue nombrado obispo
Según los que le conocen, monseñor Sahagún ha sido un iniciador nato: a los tres años de la creación de la diócesis de Tula, ponía la primera piedra del seminario mayor «El Huerto», y promovió la construcción de pequeñas casas para que muchas personas sin apenas recursos pudieran vivir dignamente. Monseñor José Antonio Fernández Hurtado –actual arzobispo de Tlalnepantla, que fue ordenado por monseñor Sahagún– ha explicado a Aciprensa que, siendo seminarista, «íbamos a ayudar a los albañiles y, en la tarde, les dábamos catecismo». «Manténgase cerca de los sacerdotes, trátelos con bondad, impúlselos y, como consecuencia, también a los laicos», le aconsejó cuando Hurtado fue nombrado obispo.
Actualmente vive en una casa regida por las hermanas diocesanas de Nuestra Señora de los Ángeles, en Michoacán. Según las religiosas, «celebra diariamente la eucaristía. Es una de las razones que lo han mantenido fuerte, alegre». Y, mientras tanto, ora por el nuevo Papa, que será el décimo que verán sus ojos.