El cardenal Burke, un hombre de confianza de Juan Pablo II y Benedicto XVI
Burke pide a los católicos redoblar sus oraciones «por la gravedad de la situación» en torno al cónclave
A pocos días del comienzo de las votaciones, el purpurado estadounidense solicita «iniciar inmediatamente» novenas «hasta que sea elegido el nuevo Sucesor de San Pedro»
El cardenal estadounidense Raymond Burke lanzó anoche un inquietante mensaje en sus redes sociales a todos aquellos que «rezan la novena por el Sacro Colegio Cardenalicio reunido en cónclave para elegir al Romano Pontífice». Publicado en cinco idiomas –alemán, francés, chino, ruso y español aunque, curiosamente, no en inglés–, el purpurado rompía su silencio de estos días pasados para pedir a sus casi 80.000 seguidores que , «dada la gravedad de la situación, pido a quienes concluyan la novena el próximo 5 de mayo, que inicien inmediatamente una segunda novena, continuando a rezarla hasta que sea elegido el nuevo Sucesor de San Pedro».
El cardenal Burke no da más detalles sobre «la gravedad de la situación» que rodea al cónclave pero, dada su postura habitual de ortodoxia al Magisterio y su fidelidad doctrinal, el purpurado debe estar siendo testigo de unos episodios llamativos en el seno del colegio cardenalicio.
«A los que hayan comenzado la novena después del 26 de abril, les pido que continúen rezando la novena, hasta que sea elegido el nuevo Sucesor de San Pedro. Si aún no habéis comenzado a rezar la novena, os ruego que lo hagáis inmediatamente», apremia el cardenal estadounidense a sus seguidores. «Agradezco a todos los que han estado rezando la oración de la novena o que comenzarán a rezarla ahora. Podemos confiar en que Nuestra Señora de Guadalupe intercederá poderosamente por la elección de un Pastor bueno y santo para la Iglesia Universal», concluye.
Burke nació hace 75 años en Wisconsin; estudió Filosofía en Washington y luego Teología en Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1975 por el Papa Pablo VI. En 1994, Juan Pablo II le nombró obispo de La Crosse (Estados Unidos) –donde fundó precisamente el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, a la que invoca en su último mensaje–, y Benedicto XVI confió en él como prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, la máxima autoridad judicial de la Iglesia católica. Más tarde, en 2010, le crearía cardenal. En 2014, Francisco le apartó, junto a otros 13 prelados, de la Congregación para los Obispos, el organismo vaticano que asesora al Romano Pontífice sobre el nombramiento de nuevos obispos para la Iglesia.
Ha sido muy claro en la defensa de la vida: amonestó a políticos que se presentan como «católicos» y que apoyan la legalización del aborto, como John Kerry o el propio expresidente Joe Biden, a quienes recordó que no deberían recibir la eucaristía mientras no cambiaran de postura.