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Un misionero consuela a una mujer nigeriana

Un misionero ora con una mujer nigeriana

Más de 170 cristianos, masacrados en Nigeria durante la Semana Santa: «Fue una matanza masiva»

Sucedió el Jueves Santo, «ahora Jueves Negro», y «siempre ocurre durante fiestas cristianas. Apunta a una ideología de conquista», denuncian

Es uno de esos genocidios silenciosos –y silenciados– pero que se cobra varios miles de víctimas al año: el que padecen los cristianos de Nigeria en manos de sus compatriotas musulmanes. Según recoge Aciprensa, tras las masacres ocurridas durante la Semana Santa en los estados de Plateau y Benue, en Nigeria, que habrían dejado más de 170 muertos, el P. Moses Aondoanenge Igba, párroco de San José Aboki, en la diócesis de Katsina-Ala, compartió su testimonio sobre el horror vivido entre el Jueves Santo y el Viernes Santo. «Fue una matanza masiva. Yo diría que mataron a más de 70 personas en ese momento. Tras el ataque, la gente seguía contando sus pérdidas. Al no encontrar a sus hermanos, hermanas o familiares desaparecidos, buscaron en el monte y, guiados por el olor, hallaron los cuerpos en descomposición», relató Igba a ACI África.

El sacerdote describió los ataques como bien organizados y sistemáticos: «Lo que ocurrió ese Jueves Santo, que yo llamo Jueves Negro, y al día siguiente, Viernes Negro, fue un ataque masivo y una matanza masiva de personas inocentes en nuestras comunidades». El sacerdote atribuyó las matanzas repetidas a una agenda de islamización por parte de los perpetradores y sus cómplices.

«No olvidemos la agenda de islamización que tienen. Me pregunto por qué siempre ocurre durante fiestas cristianas. Ya sea Navidad o Pascua, vienen a interrumpir nuestras celebraciones. Apunta a una ideología de conquista. Es más que terrorismo; se trata de ocupación de tierras e islamización», explicó.

Matarlos de hambre

«En términos de seguridad alimentaria, parece que quieren destruir lo que tenemos para que pasemos hambre y abandonemos nuestras tierras», comentó, aludiendo a una estrategia de «tierra arrasada». A pesar del peligro, el sacerdote decidió permanecer con su gente. Recordó el trágico destino de algunos de sus feligreses, que buscaron refugio en la casa parroquial, pero igual fueron brutalmente asesinados.

«Uno de mis feligreses, el señor Augustine Uzu, estuvo conmigo el martes de la Misa Crismal, cuando atacaron su aldea. Huyó a la casa parroquial en busca de seguridad», rememora Igba. Esa misma noche, Uzu «decidió regresar a su aldea para recuperar algunas pertenencias, creyendo que el peligro ya había pasado. Lamentablemente, los atacantes fulani aún estaban allí. Lo atraparon y, cuando intentaba volver a la parroquia, lo mataron a machetazos y dejaron sus restos al borde del camino».

Igba relató cómo pidió a un grupo de personas que recuperaran los restos de Uzu. «Esperamos un día y luego movilizamos a algunos jóvenes para recoger sus restos. Lo enterramos de noche, alrededor de las 2 de la madrugada, bajo la oscuridad, y regresamos apresuradamente a la parroquia».

«Un joven de mi parroquia fue atrapado por los fulani. Le ordenaron acostarse boca arriba y luego lo atacaron con machetes, abriéndole el estómago y dejando salir sus intestinos. Por la gracia de Dios, sobrevivió tras ser llevado de urgencia al hospital San Antonio en Zaki Biam. Ahora se está recuperando y ya puede hablar y comer», añade.

Igba criticó al Gobierno nigeriano por lo que calificó como «doble rasero» al tratar de forma distinta a las comunidades que intentan defenderse. «A las comunidades que intentan armarse, se les tilda de criminales», señaló. «Mientras tanto, el Gobierno hace la vista gorda ante los pastores fulani que portan armas ilegales e infiltran aldeas».

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