Sanz Montes, a la derecha, junto al obispo emérito de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, el pasado 30 de agosto
«Bienvenidos los musulmanes, pero que los cristianos también lo seamos en sus países», pide Sanz Montes
El arzobispo de Oviedo reclama «reciprocidad» y lamenta «la enorme censura o incluso con hostil persecución» que se da «en los lares donde hay gobernanzas de la media luna que se rigen por el Corán»
El arzobispo de Oviedo, el franciscano Jesús Sanz Montes, ha solicitado «simplemente reciprocidad» a los fieles de religión islámica: «Bienvenidos los musulmanes que, con respeto a nuestra historia y tradiciones, se integran entre nosotros, pudiendo libremente expresar su fe, pero que los cristianos seamos igualmente bienvenidos con idénticas actitudes de benevolencia en sus países».
En su última carta pastoral, el prelado señala que, «lamentablemente, no siempre es así». En algunos países de mayoría musulmana «se da una versión violenta y excluyente de los postulados islámicos. Se llega incluso a la acción terrorista cuando se practican los secuestros de cristianos, las violaciones de nuestras mujeres, los asesinatos por degollación y las explosiones de bomba en nuestras iglesias católicas. Además de la casi imposibilidad de expresar la fe cristiana más allá de la clandestinidad a la que nos obligan en sus lares».
El arzobispo sale así al paso «de una cuestión lejana como era el uso o no de un polideportivo para un ritual musulmán de sacrificios de corderos». «No entré en la cuestión», observa el prelado. «Simplemente dije que el buenismo que hacía ponerse a algunos estupendos esgrimiendo el respeto por un ritual musulmán y un espacio público donde ejecutarlo, a mí me recordaba que no es el mismo trato que nos brindan a los cristianos cuando pacíficamente tratamos de vivir y expresar (con enorme censura o incluso con hostil persecución) nuestra fe en los lares donde hay gobernanzas de la media luna que se rigen por el Corán», subraya.
Convivencia respetuosa
«Dentro de un diálogo interreligioso viable y deseable, yo entiendo que es posible la convivencia respetuosa entre las distintas religiones», afirma. «De hecho, tengo la experiencia en mis visitas a África donde estaban nuestros misioneros, de una relación cordial y respetuosa entre nuestra comunidad cristiana con la parroquia católica y los responsables y fieles islámicos con su mezquita musulmana», agrega.
Monseñor Sanz Montes considera que «la reacción que produjo mi breve deseo ha sido desproporcionada: por una parte, las diatribas sincronizadas de quienes necesitaban construir un casus belli para atacarme o justificar mi improcedencia y mi exclusión». Sin embargo, «mucho más (inmensamente mucho más)» fue «el apoyo agradecido que he recibido desde EEUU, México, Alemania, Austria, Italia, Marruecos y de toda España». «No hubo intención por mi parte más que de pedir reciprocidad a los moritos para con los cristianitos. No es una escaramuza de moros y cristianos siguiendo el manual de Don Pelayo, sino justamente todo lo contrario: entrar en un diálogo que fomenta la convivencia desde el respeto a la vida y la sana tolerancia fraterna», aclara.