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Martin y su prometida Jane salen de Notre Dame tras su enlace matrimonial

Primera boda en Notre Dame de París: la de un carpintero que trabajó en su reconstrucción

La ceremonia necesitó una autorización excepcional del arzobispo de la capital francesa, que la otorgó como reconocimiento a su buen desempeño

«Queríamos compartir nuestro amor con todos. Es el día más hermoso de nuestra vida», ha declarado emocionado Martin Lorentz, protagonista de esta historia. Fue uno de los carpinteros que intervinieron en la artesanal reconstrucción de la catedral de Notre Dame de París tras el devastador incendio que asoló el templo más emblemático de Francia en 2019.

El pasado sábado, Martin y su prometida Jane se dieron el «sí, quiero» en el mismo recinto que él ayudó a levantar de nuevo, según recoge Gaudium Press de numerosos medios franceses. Se trató de un hecho insólito y que precisó de la autorización expresa del arzobispo de París, monseñor Laurent Ulrich, y fue presidida por el rector de la catedral, monseñor Olivier Ribadeau Dumas. Fue la primera ceremonia matrimonial celebrada en Notre Dame desde el incendio, apenas diez meses después de su reapertura parcial.

La pareja, durante la ceremonia

La pareja, durante la ceremonia

Durante los cinco años que duraron las obras de restauración, Lorentz trabajó en la reconstrucción de la célebre estructura de madera medieval que había sido completamente consumida por las llamas. Equipado con sus herramientas, elaboró una a una las vigas de la cubierta, siguiendo las mismas técnicas utilizadas hace más de ocho siglos por los maestros carpinteros que levantaron la catedral original.

Ahora, bajo las bóvedas góticas que él mismo contribuyó a restaurar, el carpintero escuchó al sacerdote darle la bienvenida con una sonrisa llena de significado: «Jade y Martin, sed bienvenidos a la catedral. Martin, la conoces bien, la conocías desde arriba, y ahora estás aquí abajo».

'Guardia de honor' con hachas

La ceremonia reunió a unas 500 personas, entre familiares, amigos y compañeros de oficio que participaron también en la reconstrucción de Notre Dame. A la salida, los colegas del carpintero formaron una guardia de honor con las hachas levantadas. Entre los aplausos, un invitado expresó a la prensa francesa: «Es increíble ver todo esto suceder y reencontrar a los amigos aquí. Casarse en nuestra catedral es como estar en casa».

Los compañeros de Martin hacen de 'guardia de honor' con sus hachas

Los compañeros de Martin hacen de 'guardia de honor' con sus hachas

De las más de 2.000 profesionales y 250 empresas que participaron en la restauración de la catedral, Martin Lorentz fue uno de los que más vivió la dimensión espiritual del proyecto. Para él, no se trataba solo de reconstruir una obra maestra de la arquitectura gótica, sino de servir a un propósito más alto, de devolverle al pueblo francés —y al mundo entero— un espacio de fe. Casarse en Notre Para Martin, fue la confirmación de que Dios escribe con belleza incluso sobre las cenizas de la historia.

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