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Grupos de «Madres Mónica» celebrando las festividades de San Agustín y Santa Mónica

Grupos de «Madres Mónica» celebrando las festividades de San Agustín y Santa Mónica

Rezar como una santa: las 'Madres Mónica' que piden por los hijos y maridos

Estas comunidades de mujeres devotas se reúnen para orar por la fe de sus seres queridos

Las «Madres Mónica», unidas a la comunidad agustina, se reúnen en los lugares donde está presente el movimiento para seguir el ejemplo de Santa Mónica, rezando por sus hijos y maridos como ella lo hizo.

Estos grupos de oración, presentes en diversos lugares de España, desarrollan una importante labor espiritual y comunitaria. Son espacios de encuentro donde las madres comparten sus inquietudes y preocupaciones familiares, rezan mutuamente por las familias de las demás y fortalecen su unión y su camino en la fe inspiradas en la figura de la santa.

Devoción a Santa Mónica

La vida de esta santa argelina del siglo IV es una fuente de inspiración y un modelo de maternidad cristiana. Madre del también santo Agustín de Hipona, incansablemente mantuvo su esperanza en Dios, rogando sin cesar por la conversión de su hijo, quien se encontraba muy alejado de la fe. Rezó por él durante toda su vida y permaneció siempre a su lado. Santa Mónica fue el puente más directo entre san Agustín y Dios.

Festividad de Santa Mónica

Festividad de Santa MónicaAciprensa

Sin embargo, también es importante destacar que Mónica fue un admirable ejemplo de esposa. Aunque su marido no compartía su fe, ella nunca dejó de rezar por él ni de guiarlo en el camino de la caridad cristiana. Finalmente, gracias a su constancia y a la fuerza de sus plegarias, logró que aceptara recibir el bautismo poco antes de su muerte.

Su festividad se celebra el 27 de agosto, y es patrona de los matrimonios difíciles, de los hijos rebeldes o descarriados, de las víctimas de adulterio, infidelidad o abuso verbal, así como de la conversión de los familiares. Su vida constituye un verdadero ejemplo de paciencia maternal y amor conyugal.

Historia del movimiento

La historia de cómo se formó esta comunidad de oración se remonta a los años ochenta, en Madrid, concretamente en la parroquia de Santa Rita, perteneciente a los padres agustinos recoletos. En 1982 dio comienzo lo que hoy se conoce como la Asociación de Madres Cristianas.

Surgió como una inquietud dentro de una comunidad de la Acción Católica, dirigida por el padre Lorenzo Infante de la Torre, quien lideró la fundación de esta comunidad y, antes de fallecer, pudo contemplar los frutos que el proyecto estaba dando, no solo en España, sino también en el extranjero.

Los primeros «Coros de Oración» crecieron con rapidez, y en 1986, el sacerdote junto con las madres asociadas, percibieron la conveniencia y la urgencia de organizarse como una asociación de laicos conforme al Derecho Canónico. Este propósito se concretó en 1987, cuando el arzobispo de Madrid aprobó el decreto correspondiente.

«Un grupo de madres rezando es una herramienta poderosa de intercesión»

La presencia de numerosas redes de oración de «Madres Mónica» se ha consolidado como una realidad en España. Gracias a la labor de comunidades como estas, cientos de madres se sienten arropadas y acompañadas espiritualmente.

Elena Capilla coordina uno de estos grupos, al que conoció tiempo atrás gracias a una religiosa agustina en el colegio de su hija. «Soy mejor madre comprometiéndome a rezar por mi hija para que sea santa. Sé que, rezando por ella, Dios llegará a donde mi marido y yo no podemos llegar, y nuestra relación mejorará, ya que intervendrá el Espíritu Santo», explica.

Grupo de «Madres Mónica» a en la diócesis de Córdoba

Grupo de «Madres Mónica» en la diócesis de Córdoba

Ella insiste en que la vida rápida y ocupada que llevamos nos arrastra, y es fácil que los días pasen sin rezar lo suficiente. «Con este método, garantizas que todos los días, tú u otra madre, esté rezando por tus hijos y por los de las demás», señala.

Elena ha experimentado cómo la oración cambia la vida y cómo el entorno que rodea a la persona también percibe su vida espiritual se fortalece. Ella se refiere a estos grupos como un «pulmón de oxígeno» para las familias: «Al fortalecer la fe de las madres, se fortalece la de toda la familia, y esto tiene un efecto multiplicador. Un grupo de madres rezando es una herramienta poderosa de intercesión».

Gema Sáez, madre de dos niños, también forma parte de uno de estos grupos. Cuenta que saber que tus hijos «son rezados» todos los días y que están puestos en manos del Señor le llena de paz y tranquilidad: «Creo que, poniendo todo en las manos de Dios, veremos la mano de Dios en todo. Sucede igual con nuestros hijos: si los ponemos en manos de Dios, veremos la mano de Dios en ellos».

Cada madre que acude a la comunidad atraviesa circunstancias muy diferentes; no obstante, son esas diferencias las que permiten compartir «entre iguales» las inquietudes, miedos y alegrías de la maternidad.

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