María San Gil y José Masip, codirectores del Congreso Católicos y Vida Pública
«No estamos solos; el mundo está cambiando y reconociendo los valores del cristianismo»
Pocas horas antes de comenzar el 27º Congreso Católicos y Vida Pública, que contará con 3.200 participantes, María San Gil y José Masip, sus codirectores, reciben a El Debate
Pocos congresos anuales pueden alardear de llevar 27 ediciones seguidas. Es el caso del veterano –aunque permanentemente renovado y actual– Católicos y Vida Pública. María San Gil y José Masip, sus codirectores, han recibido a El Debate pocas horas antes de su inauguración, prevista para la tarde de este viernes.
Se les ve relajados, como si no les impresionara el hecho de que 3.200 participantes –1.500, presenciales, y alrededor de 1.700, en línea– fueran a tomar parte en el encuentro. «Está en manos del de Arriba, así que estamos tranquilos», asegura San Gil, señalando al cielo.
– ¿Cuál dirían que ha sido la principal aportación del Católicos y Vida Pública a lo largo de estos 27 años?
– José Masip: Cuando se inician los congresos, lo hacen con un fin: hacer un llamamiento a todos los movimientos católicos españoles que quieran participar e involucrar al católico en la vida pública. Es importante que el católico no quede relegado simplemente a la sacristía o a su casa, sino que actúe en la vida pública.
Con el paso del tiempo, creo que eso se ha ido consiguiendo poco a poco en la sociedad española. En esta edición del congreso tenemos a ponentes internacionales que dan testimonio de que en sus países también está resurgiendo ese deseo de manifestar sus creencias en público, y de actuar: actuar en política para lograr una forma de sociedad que es la que consideramos que debe prevalecer en España.
– Es cierto que parecen irse perdiendo miedos y complejos. Se ve en los ponentes que han traído para esta edición, como Kevin D. Roberts, Sophia Kuby, Agustín Laje o Lorent Saleh...
– María San Gil: Sí, yo creo que estamos viviendo un momento de contrastes. Por un lado, el católico está relegado de la vida pública: queda feo que tú públicamente confieses tu fe, o hables de Dios, o reces en público. Pero, por otro lado, hay un despertar, hay unos brotes verdes que estamos viendo, y hay muchos.
Hay incluso artículos en medios de comunicación no muy afines que se sorprenden al ver que, entre los jóvenes, se da un resurgir de esa necesidad de una vida espiritual; que sienten que hay un gran vacío y que solo lo puede llenar la presencia de Dios. Rosalía, por ejemplo, o la película Los domingos, son algunos de esos brotes verdes.
Gente como Agustín Lage, Kevin Roberts o Lorent Saleh, que son tres de nuestros ponentes en este congreso, nos van a dar un testimonio desde la fe, la esperanza y desde unas vidas verdaderamente muy intensas, muy ricas, y que al resto de católicos nos va a venir muy bien escuchar, porque son testimonios muy enriquecedores.
– Alrededor de 3.200 participantes es una muy buena cifra.
– J. M.: Es el que mayor número de congresistas ha tenido hasta el momento. O sea, que en ese aspecto es un éxito. Pero el éxito para mí no es el número en sí. El éxito es lo que salga de este congreso: que las conclusiones que salgan sean fértiles para la sociedad.
Presencia internacional
– No debe ser fácil tratar de innovar cada año.
– M. SG.: Bueno, es verdad que, tanto Pepe como yo, ya desde el mismo lunes empezaremos a pensar en el año que viene... Y cuesta, es difícil. Hay ponentes que, por distintas circunstancias, no pueden venir nunca. No porque no quieran, sino porque tienen unas agendas muy complicadas. Por eso no siempre terminan viniendo los primeros que habíamos pensado, pero yo también creo que, al final, es el Espíritu Santo el que nos ayuda, porque una vez que termina el congreso y haces un breve balance, ves que verdaderamente ha salido muy bien, y esto no es cosa nuestra; esto es cosa del de Arriba que nos ha ayudado. Este congreso, como también solemos decir, es para mayor gloria suya. Con lo cual, bueno, pues salen bien las cosas.
– Me da la impresión de que la edición de este año es una de las más internacionales.
– J. M.: Bueno, ha habido otros congresos con mucha gente internacional también. Pero, sí, esta vez, los cuatro ponentes centrales son internacionales. Lo que sí se ha buscado es que den un testimonio. No estamos solos en esta sociedad; el mundo está cambiando, está reconociendo los valores del cristianismo, y los jóvenes se movilizan cada vez más en ese sentido. Por eso también hemos hecho una apuesta muy grande por la juventud.