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El 'casi' sacerdote Miquel Àngel RieraDiócesis de Menorca

De Toledo a Mahón: Miquel Àngel, de 26 años, el nuevo sacerdote de Menorca

La catedral de Ciudadela acoge hoy sábado la ordenación sacerdotal del joven, a quien su obispo convenció para que regresara desde la capital castellanomanchega a la isla

Es un goteo; insuficiente, tal vez, y silencioso, pero que no se extingue. No son las cifras de hace unas décadas, pero numerosos jóvenes siguen ingresando en los seminarios y recibiendo el sacramento del orden. Hoy sábado, la catedral de Ciudadela de Menorca acoge la ordenación sacerdotal de Miquel Àngel Riera Català, un mallorquín de 26 años de edad que ha recibido su formación en el seminario de Toledo. El pasado 26 de abril fue ordenado diácono, y esta mañana, monseñor Gerard Villalonga, obispo de Menorca, le conferirá el orden sacerdotal.

«Vengo de una familia católica; desde pequeño, cuando hice la Primera Comunión, ayudaba en la parroquia como monaguillo», refiere Miquel Àngel a El Debate. Nació en Manacor, en la vecina isla de Mallorca, y recuerda que «siempre, desde pequeño, me llamaron la atención las cosas de Dios, las cosas de la Iglesia».

La catedral de Ciudadela de Menorca

Pero fue un chico normal; tan normal que, en la adolescencia, como tantos otros, su fe se enfrió. «Seguía yendo a misa», pese a ello, porque «mi padre era una persona de mucha fe». Miquel Àngel usa el verbo en pasado, era. Su padre falleció en 2017, cuando estaba cursando el segundo curso de bachillerato. Fue un momento desolador en su vida. «Acabé de romper la poca relación que tenía con Dios, porque le puse como causa de este hecho», reconoce. Eso no le trajo paz. Al contrario: «noté un vacío muy grande, como el de una persona que se ha enfadado con un buen amigo».

«En ese momento estaba estudiando en Palma; aparentemente tenía todo lo que quería, parecía que Dios no entraba en mis planes, pero quería hacer las paces con Él», confiesa. «Entré en la iglesia de un convento que no conocía. Estaba el Santísimo expuesto y pedí perdón a Dios, porque me arrepentía. Me dio una paz inmensa y sentí que Dios no solo aceptaba mi perdón, sino que me pedía que esta amistad se la transmitiera a los demás», subraya. «Quiero que seas mi sacerdote», escuchó que Dios le sugería.

Hacia Toledo

Miquel Àngel optó entonces por el seminario de Toledo, donde fue «muy bien acogido» y se sintió uno más. A lo largo de siete años se preparó, junto a sus compañeros, para el sacerdocio, y también obtuvo la DECA para ejercer como maestro de Religión. Su intención era ordenarse allí y ejercer su sacerdocio en esa archidiócesis.

Sin embargo, en verano del año 2024, cuando regresó a Menorca para visitar a su madre y a su abuela, monseñor Gerard Villalonga le propuso unirse a su diócesis para ejercer su ministerio como presbítero. Miquel Àngel aceptó: «La Iglesia es universal, así como su misión evangelizadora», señala.

Estos meses de diaconado, sirviendo en parroquias como el Roser des Castell, Sant Luís, San Antonio, La Concepción y Santa María de Mahón y, también, en la ermita de la Virgen de Gracia, le han servido para entrar de lleno en lo que será su vida como sacerdote. La diócesis cuenta en la actualidad con un joven seminarista más, que acaba de comenzar el curso propedéutico en el seminario de Valencia. La isla cuenta con 25 sacerdotes y 4 diáconos permanentes. El obispo de Menorca, acompañado por su presbiterio, impondrá hoy sus manos sobre la cabeza de este joven, y le convertirá, para siempre, en sacerdote de Cristo.