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El cardenal Cobo, monseñor Luis Argüello y el cardenal Juan José Omella

El cardenal Cobo, monseñor Luis Argüello y el cardenal Juan José OmellaEFE

128ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

«Multa por destruir un huevo de águila, pero todo el derecho a matar a un hijo con síndrome de Down»

Monseñor Luis Argüello evidenció la incongruencia de numerosas leyes que priman la protección animal por encima del derecho a la vida de los no nacidos

En su discurso con el que se inauguró la 128ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), su presidente y arzobispo de Valladolid, monseñor Luis Argüello, formuló una contundente condena al aborto, cuestión que «la sociedad occidental ha escondido completamente bajo la alfombra». «La tragedia de 73 millones de abortos al año en el mundo, cien mil en España, se ha normalizado», lamentó el prelado.

«Hemos llegado a un punto de extrema irracionalidad en materia de bioética al servicio de la biopolítica. En un mismo hospital, es posible que un grupo de médicos esté decidido a salvar a un bebé de cinco meses y medio de gestación, mientras que otro grupo de médicos mata deliberadamente a un bebé de la misma edad en la habitación de al lado», planteó monseñor Argüello. «Del mismo modo, la legislación puede castigar con una multa de 15.000 euros y hasta dos años de cárcel si se destruye un huevo de águila, pero da todo el derecho a matar a un hijo con síndrome de Down hasta el final del embarazo», denunció.

En su discurso, el presidente de la CEE añadió que «una perspectiva católica no puede quedarse solo en la afirmación de la defensa de la vida en el seno materno y la lucha contra el aborto libremente provocado». «Ha de mirar a la madre, también al padre y a las circunstancias ambientales, sociales y económicas que rodean el embarazo, la gestación y los primeros años de vida», prosiguió, para aclarar que «nada justifica acabar con la vida de un ser humano en gestación, pero un verdadero apoyo a la vida pide abordar todas las circunstancias concomitantes».

«Hay muchas mujeres que desean ser madres y ven su proyecto de fecundidad frustrado por diversos motivos entre los que aparecen lo que el informe FOESSA llama barreras estructurales: precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda, la feminización de las tareas de cuidados y la debilidad de políticas públicas de apoyo a la maternidad y a la familia», enumeró el prelado. «También hay problemas culturales de estilos de vida como el poco valor dado a la maternidad, incluso su rechazo en algunas ideologías de género. Las circunstancias de algunos embarazos también han de tenerse en cuenta», recalcó monseñor Argüello, aunque recordando que «nada justifica acabar con la vida de un ser humano en gestación».

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