Fundado en 1910

El secretario general de la CEE, monseñor César García Magán, y el sacerdote Josetxo Vera

128º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

La CEE se desentiende del Valle de los Caídos: «Compete al arzobispado de Madrid»

El secretario general de la CEE, monseñor César García Magán, se muestra partidario de la oración frente a los abortorios, en contra de lo expresado por el arzobispo de Tarragona

Al término de la 128º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que se ha celebrado entre el martes y el viernes de esta semana en Madrid y que ha congregado a alrededor de un centenar de obispos españoles, el secretario general de la CEE, monseñor César García Magán, ha respondido a las preguntas de los periodistas que han acudido a la Casa de la Iglesia.

Una de las inquietudes más inmediatas ha sido la de las acusaciones de abusos sexuales contra monseñor Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, conocidas la pasada semana. El secretario general de la CEE y obispo auxiliar de Toledo ha señalado que el prelado no ha participado en la Plenaria, y se ha remitido a lo que afirmó el presidente de la CEE, monseñor Luis Argüello, y el propio Santo Padre, que incidieron en dos aspectos: «Un respeto a la presunción de inocencia que, evidentemente, tiene cualquier persona, y el derecho de las víctimas a presentar denuncias». El obispo auxiliar de Toledo ha recordado que el caso del obispo de la diócesis andaluza «se encuentra en el tribunal de la Rota, en la Nunciatura». «A la Santa Sede le compete investigar los casos referidos a obispos», ha detallado.

«No he visto el proyecto»

El Valle de los Caídos y la reciente aprobación del proyecto ganador del concurso que busca «resignificar» el recinto monumental situado en la sierra de Madrid ha sido otro de los temas candentes. Monseñor García Magán ha recordado que «las negociaciones se han llevado a tres bandas: el Gobierno, la abadía benedictina y el arzobispado de Madrid». «La CEE no tiene nada que decir, porque no tiene competencias en este asunto», ha insistido.

El secretario general de los obispos ha reconocido que «no he visto el proyecto ganador para la 'resignificación', porque no nos corresponde a nosotros». «Los obispos no hemos sido parte en la negociación, pero la archidiócesis de Madrid sí, y me consta que el cardenal arzobispo de Madrid ha estado trabajando -y me consta que ha trabajado mucho- con todos buscando salvaguardar los principios fundamentales del Valle», ha afirmado. «La CEE, no, porque no nos corresponde», ha reiterado.

En la anterior Asamblea Plenaria de la CEE, celebrada en abril, monseñor García Magán había asegurado, al referirse al Valle de los Caídos, que los obispos habían mostrado «un refrendo total y unánime, sin ninguna voz discrepante, a la tarea que se ha hecho hasta ahora en plena comunicación con la Santa Sede». Sin embargo, monseñor Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo, publicaba ayer jueves, en las páginas de El Debate, un artículo titulado Un «Duty free» en Cuelgamuros, donde se refiere expresamente a la «profanación» del recinto sagrado. Según García Magán, «la CEE no entra a valorar las opiniones personales de los obispos», y ha recordado que cada uno de ellos es plenamente autónomo en sus respectivas diócesis.

Preguntado por la polémica suscitada tras las palabras del arzobispo de Tarragona, monseñor Joan Planellas, de que las vigilias pacíficas de oración y ayuno que se organizan frente a los centros donde se realizan abortos para rezar por el fin de esta práctica suponen una «ideologización» y una «banalización» de la oración, monseñor García Magán dijo «apoyar al 200%» lo que, un par de días después, defendería el presidente de la CEE. Monseñor Luis Arguello, en su discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria el pasado martes, ironizó sobre los que consideran que «ofrecer información a las mujeres gestantes es un abuso y rezar ante un abortorio, una amenaza».

«Existe una esquizofrenia social que puso de manifiesto el presidente de la CEE en su discurso: que en una habitación de hospital se salve la vida a un bebé prematuro de cuatro meses y, en la habitación de al lado, se esté practicando un aborto». «En mi diócesis se organizan los 40 días por la vida, y les puedo asegurar que yo siempre celebro la misa de inicio o del final», ha afirmado. Sin embargo, respecto a monseñor Planellas, ha insistido en que «cada obispo es libre de decir lo que quiere».