Monseñor Sanz Montes inciensa la arqueta con las reliquias
El arzobispo de Oviedo aboga por «ser provocación amable, provocación pacífica»
Se instala una arqueta con las reliquias de numerosos beatos mártires asturianos del siglo XX en la catedral
El pasado domingo tuvo lugar en la catedral de Oviedo la colocación solemne de una arqueta bajo el altar mayor, destinada a la custodia de reliquias de varios beatos mártires del siglo XX. El acto fue presidido por el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes.
En la arqueta quedaron depositadas reliquias de los beatos Gregorio Díaz Pérez, Celestino Alonso Villar y Emilio Sainz López, frailes de la Orden de Predicadores asesinados por los milicianos en el convento de Navegas (Tineo) en 1937; así como del beato Juan Alonso, natural de Oviedo y misionero del Corazón de María, martirizado en Barbastro, y de Juan Alonso, nacido en Aller y misionero del Sagrado Corazón, martirizado en El Quiché (Guatemala).
Durante la homilía de la misa que celebró a continuación, el arzobispo de Oviedo señaló que la Iglesia, como portadora de la luz, la verdad y la belleza, ha sido y será siempre perseguida, y que este testimonio forma parte esencial de la identidad cristiana en el «ser provocación amable, provocación pacífica».
Monseñor Sanz concluyó invitando a los fieles a contemplar la arqueta no sólo como objeto de veneración, sino como llamada a ser «relicarios vivos», testigos de la presencia de Dios en la vida cotidiana, avanzando hacia la Navidad cristiana con esperanza sostenida y bajo la protección de la Virgen María.