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Cristina Muñoz Osuna

Carlos III, el mensaje de Navidad de un Rey espiritual

Las tradicionales palabras del monarca británico, cabeza de la Iglesia anglicana, han tenido este año un componente mucho más trascendente y teológico, con una explícita influencia de la relación que mantiene que el Papa León XIV

El rey Carlos III, con el reverendo Paul Williams al salir de la tradicional misa de Navidad de la familia real en la iglesia de Santa María Magdalena

El rey Carlos III, con el reverendo Paul Williams, tras la misa de Navidad de la familia real en SandringhamAFP

En una página y media de palabras pronunciadas con pausa, Carlos III nos ha abierto de par en par las puertas de sus propios pensamientos, creencias y convicciones.

Para este Rey intelectual que en su mensaje de Navidad citaba a T.S. Eliot, el poeta que se convirtió al anglo-catolicismo, el acontecimiento más relevante de 2025 ha sido rezar con el Papa en el Vaticano: «Hace unas semanas, la Reina y yo tuvimos el placer de realizar una visita de Estado al Vaticano, donde rezamos con el Papa León en un momento histórico de unidad espiritual. Juntos celebramos el tema del Jubileo, «Peregrinos de la esperanza».»

Así comenzaba en la Abadía de Westminster su cuarto mensaje de Navidad, concretamente en la Capilla de Nuestra Señora, lo que supone dar otro paso histórico pues a la Virgen María sólo la veneran los anglicanos de la high church, los más próximos a la Iglesia católica.

El profesor de teología y estudios religiosos de King's College London, George Gross, manifiesta para ABC que ha sido «un mensaje navideño fascinante, una elección profundamente religiosa, que pone de relieve la fe del Rey. También es simbólico ya que Westminster es una iglesia royal peculiar bajo jurisdicción directa de la Corona», lo que significa que en ese templo la autoridad recae directamente en Carlos III, quien puede disponer sin intervención del obispo. El monarca, como en otros años, va un paso más allá que su madre pues Isabel II nunca pronunció un discurso de Navidad en una iglesia.

El Rey recorre su propio camino

Durante casi cinco minutos el Rey habló fluidamente del «viaje» y del «camino» –journey–, y de la peregrinación –pilgrimage–: «La Sagrada Familia hizo un viaje a Belén (…), los Reyes Magos peregrinaron desde oriente para adorar al niño Jesús y los pastores viajaron desde el campo hasta la ciudad en busca de Jesús, el salvador del mundo». Para el monarca, que también ha recorrido su propio camino espiritual personal, «la mayor peregrinación de todas es este viaje que celebramos»; el de «Jesucristo que vino a la Tierra desde el cielo (…) era una peregrinación con un propósito, que haya paz en la Tierra».

Con los años, su papel constitucional de Gobernador Supremo de la Iglesia anglicana ha trascendido de lo simbólico y Carlos III lo siente como un compromiso personal.

El profesor Gross asegura que «con su visita a Roma, este mensaje pronunciado desde Westminster, un royal center de la Iglesia de Inglaterra, ha sido un mensaje de peregrinación del país viajando unido en un camino de fe. Dado que se trata de la Casa de los Reyes y del lugar de las coronaciones, hay un sentido de peregrinación en la elección de este escenario».

El ejemplo del Papa León

Un sacerdote británico católico y capellán en Oxford, que prefiere no desvelar su identidad, nos comenta que «este discurso tan positivo y profundamente cristiano puede deberse en gran medida a su reciente encuentro con León XIV. Sin duda no es una coincidencia que comenzara haciendo referencia a él».

Además, durante el mensaje, que había sido grabado varios días antes, se mostraron imágenes de su encuentro con el Santo Padre en el Vaticano, otra forma de manifestar su proximidad y reconocimiento al sucesor de Pedro. «Aunque es de esperar que el monarca transmita un mensaje cristiano –al fin y al cabo, es el jefe de la Iglesia de Inglaterra–, este parecía especialmente cristiano».

¿Estaría el Rey aproximándose a la Iglesia católica? «No creo que el monarca sugiera que él mismo se esté acercando al catolicismo, hacia el que siempre se ha mostrado amistoso y respetuoso. Podría ser más bien que el ejemplo del Papa León le haya ayudado a apreciar un poco más lo que significa ser un líder cristiano, incluso aunque la situación particular del monarca en el Reino Unido siempre es algo ambigua y una extraña mezcla de fe y política», nos confirma el teólogo de Oxford. Por su parte, el profesor Gross también cree que «el énfasis estaba en la fe y la espiritualidad más que en algún movimiento hacia el catolicismo romano».

Le preguntamos a Mark Ashcroft, que fue el obispo anglicano de Bolton en Manchester desde 2016 hasta 2023, por este mensaje de profundo significado religioso, y nos contesta que «este ha sido un mensaje bueno», aunque prefiere no dar más detalles. En líneas generales la prensa británica no ha destacado el sentido espiritual del monarca. Sir Anthony Seldon, un destacado historiador político autor de biografías de todos los Primeros Ministros desde John Major hasta Liz Truss, comentaba en Sky News que se trata de un «discurso decisivo a favor de la fe y la cristiandad».

Elevar su legado

El discurso del Rey ha sido lo más visto del día de Navidad; casi siete millones de espectadores lo siguieron a través de la BBC, ITV, BBC News y Sky News, sin incluir los datos de otros canales ni la audiencia internacional. De esta manera pudieron escuchar lo que el Rey quería transmitirles con dulzura y una regia humildad que contrastaba con el tronar brillante de las trompetas que lo precedieron con el himno God save the King bajo las bóvedas de la Abadía.

También pudieron percibir que Carlos III profesa y hace suyos los valores del cristianismo más que nunca: «paz a través del perdón, simplemente mostrando respeto mutuo»; «compasión y reconciliación, la manera en que nuestro Señor vivió y murió», que se pueden alcanzar con «valentía y sacrificio» porque «el bien prevalecerá sobre el mal».

Valor ha tenido este monarca al desvelar su alma espiritual ante una sociedad cada vez más secularizada. Si había iniciado su mensaje de Navidad «rezando con el Papa», cerró su intervención afirmando que «esta es una oración para nuestros tiempos y también para nuestras comunidades, mientras recorremos el camino de nuestras vidas».

También se estaba refiriendo a la suya propia, una trayectoria existencial trascendente, la de un hombre que a sus setenta y siete años quiere elevar su legado espiritual para que en el futuro se le recuerde como el Rey Defensor de la Fe.

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