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El cardenal Dominique Mathieu, arzobispo de Teherán-Ispahan

El cardenal Dominique Mathieu, arzobispo de Teherán-Ispahan

Iglesia perseguida

Irán: 21.000 católicos y un cardenal franciscano en un océano de 87 millones de musulmanes

Mientras el régimen teocrático de los ayatolás ahoga en sangre las protestas ciudadanas, la minúscula comunidad católica pugna por mantener la fe... y la vida

La información que llega de los escasísimos católicos de Irán lo hace a cuentagotas. Si las noticias de los sucesos que están sacudiendo a este país asiático son escasas y confusas, las que tienen que ver con los cristianos de allí son prácticamente inexistentes. La propia agencia Fides, Órgano de Información de las Obras Misionales Pontificias, que suele facilitar noticias de lugares remotos del planeta gracias a los misioneros que coordina, lleva desde finales de diciembre sin poder ofrecer ni un solo dato de lo que ocurre en la férrea teocracia iraní. León XIV, al finalizar el rezo del Ángelus de este domingo, tan solo pudo manifestar su «deseo y rezo para que se continúe con paciencia el diálogo y la paz, persiguiendo el bien común de toda la sociedad».

En Irán se da una circunstancia peculiar: el catolicismo es absolutamente minoritario –en 2022 se contabilizaban apenas 21.380 fieles de un total de 86,8 millones de habitantes–, pero cuenta con un cardenal: el belga Dominique Joseph Mathieu, O.F.M., arzobispo de Teherán-Ispahan, la única diócesis de rito latino de todo el país. Su nombramiento para el colegio cardenalicio fue una de las sorpresas que dio el Papa Francisco en el consistorio de 2024, cuando desveló el nombre del fraile que él mismo había designado para ocupar la sede arzobispal tres años antes.

Desde que ingresó en los franciscanos a los 21 años, atraído por la figura de San Maximiliano Kolbe, «casi siempre sentí afinidad con el mundo islámico», reveló en una entrevista que le hizo el boletín de comunicación de su orden religiosa en 2025. Había sido destinado en 2013 a Líbano, y fue incardinado en la Custodia de Tierra Santa de los franciscanos. Sirvió en dicha provincia como secretario de custodia, formador, maestro de novicios y rector de postulantes y candidatos. Eso hizo que el Papa Francisco fijara sus ojos en él para encomendarle la difícil y delicada tarea de dirigir la sede de Teherán-Ispahan que, aunque modesta y poco numerosa, tiene una antigüedad notable, ya que fue erigida en 1629. De hecho, su primer obispo fue español: el carmelita navarro Juan Boldames Ibáñez, que ocupó la sede episcopal durante solo un año.

El cardenal Mathieu es de rito latino, que no es el más numeroso en Irán. El caldeo (que cuenta con cuatro diócesis) y el armenio (con una) registran más fieles, dentro de las exiguas cifras de la Iglesia católica en el país. Muchos de los creyentes son autóctonos, pero también hay hispanoamericanos, españoles y de otros países europeos.

La última intervención del purpurado fue el 29 de diciembre pasado, cuando envió una reflexión a AsiaNews sobre la Jornada Mundial de la Paz que se celebraría el 1 de enero siguiente. «La paz no está en los tratados, sino en el corazón. Ese corazón humano que solo la gracia puede transformar y hacer verdaderamente pacífico», señalaba el purpurado en esa carta. «Es innegable que la gente común desea vivir en paz, lejos de los horrores de la guerra, ya que la vida cotidiana ya es bastante difícil bajo el peso de las sanciones», añadía.

Presos cristianos en Irán

Los cristianos están sometidos a un férreo control en la república islámica. En diciembre, un tribunal condenaba a cinco fieles a una pena total de más de 50 años de prisión. Según denunciaron los activistas de Article18, un sitio web especializado en documentar abusos contra la libertad religiosa, entre los cargos se encuentran la práctica del culto y actividades religiosas ordinarias como la oración, la administración de sacramentos, entre ellos el bautismo, la comunión y la celebración del nacimiento de Jesús.

Cuatro de los cristianos encarcelados en Irán

Cuatro de los cristianos encarcelados en IránNLIC

Según recogía entonces AsiaNews, entre los que han acabado en la cárcel en Navidad se encuentran también dos antiguos presos de conciencia: el pastor iraní-armenio Joseph Shahbazian y el cristiano converso Nasser Navard Gol-Tapeh, detenidos de nuevo en febrero tras haber pasado ya un total de seis años entre rejas por acusaciones relacionadas con su participación en las llamadas «iglesias domésticas».

Los otros tres cristianos condenados son mujeres: Lida, esposa de Joseph; Aida Najaflou, convertida al cristianismo, que recientemente se fracturó la columna vertebral tras caerse de la litera de la prisión de Evin; y una tercera cuyo nombre no se ha hecho público. Los detalles de la sentencia aún no se han publicado, pero el sitio web activista ha podido confirmar que, al menos cuatro de los cristianos, excepto Lida, han sido condenados a 10 años de prisión en virtud del artículo 500 modificado del Código Penal iraní. Además, al menos dos de ellos han recibido cinco años más por el segundo cargo de «reunión y colusión». Aida también recibió una pena adicional de dos años por «propaganda» en relación con publicaciones en las redes sociales, mientras que Lida fue condenada a ocho años.

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