«Los mártires franciscanos», por Bernardo Licinio, 1524 (Santa Maria Gloriosa dei Frari, Venecia)
Los cinco grandes santos que la orden franciscana ha dado a la Iglesia en sus 800 años de historia
La familia religiosa, fundada por san Francisco de Asís en el siglo XIII, cuenta con 183 santos y 388 beatos
Los franciscanos —conocidos lato sensu como Orden Franciscana— fueron fundados por san Francisco de Asís en el siglo XIII. Este año, en conmemoración del octavo centenario del tránsito de su fundador, Su Santidad León XIV ha proclamado un Año Jubilar especial, desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027. Hoy recordamos a los santos más ilustres de la orden iniciada por il poverello d'Assisi («el pobrecillo de Asís»).
Una orden, tres ramas
La familia franciscana se subdivide institucionalmente en tres órdenes autónomas que, aunque independientes en su estructura, comparten el carisma y espiritualidad franciscanos:
1. La Primera Orden, compuesta por tres ramas masculinas principales: Frailes Menores (OFM) —antes llamados «observantes»—, enfocados en la pobreza estricta; los Frailes Menores Conventuales (OFMConv), más monásticos; y los Frailes Menores Capuchinos (OFMCap): Enfocados en la predicación.
2. La Segunda Orden —más conocidas como «Clarisas»— sigue la regla de Santa Clara de Asís. Incluye a las Hermanas Franciscanas Clarisas (OSC), Clarisas Capuchinas y Franciscanas Concepcionistas.
3. La Tercera Orden, que se subdivide en dos: por un lado, la Tercera Orden Regular (TOR), religiosos y religiosas que viven en comunidad y profesan votos; y por otro, la Orden Franciscana Seglar (OFS), laicos que viven la espiritualidad franciscana en el mundo, organizados en fraternidades.
Además de San Francisco de Asís, probablemente los cinco santos franciscanos más grandes son:
1. San Antonio de Padua (1195–1231)
«San Antonio de Padua predicando a los peces», de José Benlliure
Es, sin duda, el franciscano más famoso después de Francisco. Aunque nació en Lisboa, se convirtió en la «voz» de la Orden. Su capacidad para predicar era tan asombrosa que hasta los peces lo escuchaban, y su oratoria tan notable que fue llamado «Arca del Testamento» por el Papa Gregorio IX. Doctor de la Iglesia, se le llama «Doctor Evangélico» por incluir muchas citas de la Biblia en sus sermones. Fue el segundo santo más rápidamente canonizado, en menos de un año tras su fallecimiento, y su festividad se celebra el 13 de junio.
2. San Buenaventura (1221–1274)
San Buenaventura de Bagnoregio
Conocido como el «Doctor Seráfico», se le considera el segundo fundador de la Orden. En un momento de crisis y división interna, Buenaventura consiguió unificar a los franciscanos. Contemporáneo y amigo de Santo Tomás de Aquino, estudió y enseñó en la Universidad de París. Se le llama «Seráfico» porque los serafines son el coro celestial más alto, caracterizado por su cercanía a Dios y por arder en un amor ferviente. A diferencia de Santo Tomás de Aquino (el «Doctor Angélico»), cuya obra se centra en la razón y la lógica, la obra de Buenaventura se centra en el afecto y el amor místico. Para él, el conocimiento no tiene valor si no enciende el corazón hacia Dios. Su festividad se celebra el 13 de junio.
3. Santa Clara de Asís (1194-1253)
Clara de Asís, religiosa
Junto a San Francisco de Asís, fundó la Orden de las Hermanas Pobres, hoy conocidas como las Hermanas Clarisas. Es la patrona de la televisión: fue nombrada así por el Papa Pío XII en 1958. Se cuenta que, cuando estaba enferma y no podía asistir a la misa de Navidad, tuvo una visión en la pared de su celda donde pudo ver y oír la ceremonia completa, como si fuera una transmisión televisiva. Se reconocía «plantita del muy bienaventurado padre Francisco», como recoge el capítulo I de la Regla de Santa Clara, primer conjunto de preceptos monásticos escritos por una mujer. Su festividad es el 11 de agosto.
4. San Pío de Pietrelcina (1887–1968)
Padre Pío bendiciendo con una mano estigmatizada
El Padre Pío es el santo franciscano (capuchino) más icónico del siglo XX, famoso por sus dones místicos y su profunda dedicación a la confesión. En 1918 recibió las cinco llagas de Cristo en manos, pies y costado, las cuales llevó durante 50 años hasta su muerte. Tenía capacidades extraordinarias como la bilocación (estar en dos sitios a la vez), la lectura de corazones (conocer los pecados de los que se iban a confesar con él antes de que hablaran) y el don de profecía. También fundó la «Casa Alivio del Sufrimiento» en San Giovanni Rotondo, hoy uno de los hospitales italianos más importantes. Su festividad es el 23 de septiembre.
5. San Maximiliano María Kolbe
San Maximiliano María Kolbe, mártir
Fue un franciscano (conventual) cuya vida estuvo marcada por la entrega espiritual. En julio de 1941, tras la fuga de un prisionero, los guardias nazis seleccionaron a diez hombres para morir de hambre como represalia. Uno de los elegidos, el sargento Franciszek Gajowniczek, suplicó por su vida mencionando a su esposa e hijos, y Kolbe dio un paso adelante y se ofreció a morir en su lugar. Los guardias le aplicaron una inyección letal de fenol el 14 de agosto de 1941. El Papa Juan Pablo II lo canonizó bajo el título especial de «Mártir de la Caridad». Fundó la Milicia de la Inmaculada, y es el patrono de los comunicadores, radioaficionados y presos políticos. Su festividad se celebra el 14 de agosto.