El canónigo celador del Santo Cáliz, Álvaro Almenar, ha subrayado durante su intervención la «tensión histórica» entre la legítima devoción popular y la necesaria custodia de la reliquia. «Es verdad que hay una petición y una demanda de los fieles de poder acercarse y verla bien, pero por cuestiones también de seguridad, la reliquia está en su hornacina detrás del cristal blindado», ha explicado. A esa protección material se ha sumado una dimensión espiritual: «Detrás de las reliquias, desde siempre, hay como una expectación sagrada que también está pidiendo una especie de reserva, de custodia».