La iglesia del cementerio San Carlos Borromeo
Una iglesia en Viena organizará una 'discoteca silenciosa', aunque el derecho canónico lo prohíbe
El párroco del templo del cementerio de San Carlos Borromeo defiende la iniciativa, porque el baile y la música pueden hacer «que la Iglesia sea tangible»
Una iglesia católica en el cementerio más grande de Viena organizará el próximo 17 de abril a las 20:00 horas un evento profano de 'discoteca silenciosa', con el plácet del párroco, Jan Soroka. Este concepto es un evento musical donde los asistentes bailan escuchando música a través de auriculares en lugar de altavoces, creando un ambiente silencioso que permite celebrar fiestas en lugares inusuales. La fiesta tendrá lugar en la iglesia del cementerio San Carlos Borromeo, anexa al tercer camposanto más grande de Europa: el cementerio central de Viena, en el que reposan más de tres millones de personas, además de los presidentes de la República de Austria ya fallecidos desde 1945 (Renner, Körner, Schärf, Jonas), y músicos de la talla de Johannes Brahms, Franz Schubert, o Ludwig van Beethoven.
La fiesta contará con dos pinchadiscos que mezclarán —en dos canales— canciones de house, pop, electrónica, hip-hop, alt-pop, indie y rock, amén de «temas musicales relacionados temáticamente con el Cementerio Central o la cultura del cementerio». Todo esto por el módico precio de 15 euros. Friedhöfe Wien GmbH (en español, asociación de Cementerios vieneses, S.L.) describe en su página web el evento de la siguiente manera: «Disfruta de una discoteca silenciosa en uno de los edificios modernistas más impresionantes de Viena[...] el interior histórico de la iglesia se transformará por una noche en un espacio de baile con un ambiente tranquilo, a la vez que lleno de energía».
El padre Soroka, el peculiar promotor de la iniciativa
«Sin menoscabar el respeto y la reverencia hacia quienes están de luto, queremos crear eventos especiales que fomenten la interacción y el sentido de comunidad», declara Renate Niklas, directora general de Friedhöfe Wien GmbH. La 'discoteca silenciosa' también busca animar a la gente a «redescubrir el lugar, superar sus reservas y tomar mayor conciencia del entorno histórico», añade Niklas.
El acto profano cuenta con la autorización y justificación del párroco y rector de la iglesia de San Borromeo: «Una discoteca silenciosa puede demostrar, a su manera, que la fe no se trata solo de silencio y reflexión, sino también de alegría y entusiasmo por la vida», dice Soroka. «Donde la gente ríe, baila y se apoya mutuamente, la Iglesia se vuelve tangible», continúa el sacerdote. La vida en el cementerio trasciende todas las fronteras y «nos muestra que la vida continúa después de la muerte, que estamos llamados a la vida eterna», afirma el cura polaco.
¿Qué dice el CIC al respecto?
Según el Derecho Canónico (en latín, Codex Iuris Canonici, abreviado CIC), los lugares sagrados solo pueden utilizarse con fines religiosos, y los actos que contradicen el carácter sacro de la iglesia constituyen ipso facto una profanación. El derecho eclesiástico (CIC, c. 1210), entonces, estipula que: «En un lugar sagrado, solo se permiten aquellas cosas que sirven para el culto, la piedad o el ejercicio o la promoción de la religión, y se prohíbe todo aquello que sea incompatible con la santidad del lugar. Sin embargo, el Ordinario puede autorizar otros usos, siempre que no sean contrarios a la santidad del lugar, mediante un acto».
El número siguiente (CIC, c. 1211) establece que: «Los lugares sagrados son profanados por actos gravemente injuriosos que escandalizan a los fieles allí ubicados, los cuales, a juicio del Ordinario local, son tan serios y contrarios a la santidad del lugar que no está permitido practicar el culto en ellos hasta que el daño sea reparado mediante un rito penitencial según la norma de los libros litúrgicos», haciendo eco de aquel pasaje del evangelio de Lucas: «Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay de quien los provoca!» (Lc 17,1).