León XIV bendice a un niño antes de una audiencia general
León XIV convoca a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo ante la crisis de la familia
El Papa recuerda que la familia sigue siendo el «fundamento de la sociedad» y una «Iglesia doméstica» esencial para transmitir la fe
el Papa León XIV ha aprovechado el décimo aniversario de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia para «convocar en octubre de 2026 a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo» con el fin de afrontar, mediante un «discernimiento sinodal», los desafíos que asedian a la institución familiar en la actualidad.
Bajo el amparo de la Solemnidad de San José, el Sucesor de Pedro ha reconocido que nos encontramos en una época marcada por «rápidas transformaciones» que exigen una «especial atención pastoral». El Papa no rehúye la realidad y admite que los «cambios antropológico-culturales» se han acentuado drásticamente en las últimas décadas, lo que obliga a la Iglesia a no quedarse parada.
Un mensaje de esperanza frente a la crisis
En su mensaje, León XIV recupera el espíritu de sus antecesores, recordando que la familia sigue siendo el «fundamento de la sociedad» y una «Iglesia doméstica» esencial para transmitir la fe. Sin embargo, el tono de este documento también destaca por su mirada hacia la vulnerabilidad humana. Citando sus propias palabras a los jóvenes en Tor Vergata el pasado agosto, el Papa recalca que «la fragilidad forma parte de la maravilla que somos».
Bajo esta premisa, el Santo Padre invita a toda la Iglesia a adoptar «la mirada de Jesús» para poder vivir «historias de amor» incluso cuando se atraviesan dolorosas «crisis familiares». Para ello, explica, la clave no reside en la rigidez sino en la capacidad de «acompañar, discernir e integrar la fragilidad», superando lo que denomina como una «concepción reductiva de la norma».
El Papa insiste en que, lejos de ser un obstáculo, admitir esta debilidad es lo que permite «evocar la belleza de la vocación al matrimonio» y despertar de nuevo en los fieles «la confianza en la gracia» divina y el «deseo cristiano de santidad», recordándoles que el amor de Dios es real precisamente en su modo «limitado y terreno».
Ante un tiempo marcado por «rápidas transformaciones», León XIV subraya la necesidad de una «especial atención pastoral» hacia los hogares. El Papa advierte que hay realidades donde la Iglesia «sólo puede llegar a ser sal de la tierra» mediante el testimonio de las familias. El objetivo es renovar este compromiso para que las nuevas generaciones descubran la «intensidad de la vocación matrimonial».
Para afrontar estos retos, el Papa convoca esta reunión con los obispos en octubre, en un clima de «escucha recíproca». El fin es proceder a un «discernimiento sinodal» sobre los pasos para anunciar el Evangelio a las familias de hoy. Este proceso se desarrollará «a la luz de Amoris laetitia», integrando lo que ya se realiza en las distintas comunidades locales.