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El Papa León XIV durante una visita parroquial

El Papa León XIV durante una visita parroquialAFP

El «infinito tesoro» que los católicos olvidan: el Papa señala la «distracción» de los fieles y les invita a confesarse

«¿Esos cristianos que tienen responsabilidades graves en los conflictos armados, tienen la humildad y el valor de hacer un serio examen de conciencia y de confesarse?», ha preguntado el Pontífice

El Santo Padre León XIV ha advertido sobre el «infinito tesoro de la misericordia» que permanece «inutilizado» debido a la «difundida distracción de los cristianos». Lo ha hecho en un discurso dirigido a los participantes de un Curso sobre el Foro Interno organizado por la Penitenciaría Apostólica, uno de los tres tribunales de la Curia Romana que se encarga de asuntos relacionados con el foro interno (conciencia), la absolución de pecados graves reservados a la Santa Sede, la dispensa de impedimentos sacramentales y la regulación de indulgencias.

En por eso que en ese contexto el Pontífice ha lamentado que muchos fieles prefieran permanecer «en estado de pecado» antes que acudir al confesionario, y ha lanzado además un dardo a quienes tienen en sus manos el destino de las naciones en conflicto.

Durante la audiencia en el Palacio Apostólico, el Papa ha definido el Sacramento de la Reconciliación como un «laboratorio de unidad» indispensable para la paz mundial, subrayando su dimensión no solo espiritual sino también social. «Verría a preguntarse: esos cristianos que tienen responsabilidades graves en los conflictos armados, ¿tienen la humildad y el valor de hacer un serio examen de conciencia y de confesarse?», ha interpelado el Pontífice.

El pecado como ruptura de la libertad

León XIV ha profundizado en la naturaleza del mal, explicando que el pecado no rompe la dependencia del hombre con su Creador, sino la «unidad espiritual con Dios». Según el Papa, negar esta realidad sería un «desconocimiento de la dignidad del hombre», quien es responsable de sus actos gracias al «don de la libertad».

En un mundo marcado por la fragmentación, el Santo Padre ha señalado las «promesas no mantenidas de un consumismo desenfrenado» y la «experiencia frustrante de una libertad desvinculada de la verdad» como factores que alejan al hombre de su centro. Frente a esto, el Papa ha recordado que el sacramento no solo limpia el alma, sino que «edifica la Iglesia misma» y aporta «energías nuevas a la sociedad y al mundo».

El Pontífice ha instado a los jóvenes sacerdotes a seguir el ejemplo de grandes «santos del confesionario» como el santo Cura de Ars o San Pío de Pietrelcina, subrayando que la vida de un presbítero solo se realiza plenamente celebrando este sacramento con asiduidad.

Además, ha vinculado la confesión con la capacidad de generar paz social: «¡Solo una persona reconciliada es capaz de vivir de modo desarmado y desarmante!». Para el Papa, quien abandona las «armas del orgullo» y se deja renovar por el perdón, se convierte automáticamente en un instrumento de paz en su vida cotidiana.

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