Monseñor Athanasius Schneider, durante su visita a El Debate
Entrevista al obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán)
Athanasius Schneider: «La Iglesia lleva décadas sumida en una grave confusión doctrinal»
Es uno de los obispos más escuchados o rebatidos: sus posturas, afirma, son las que siempre ha defendido la Iglesia
El pasado viernes presentó en Madrid su último libro, Huir de la herejía. Guía católica sobre errores antiguos y modernos. Conociendo el itinerario espiritual y teológico de monseñor Athanasius Schneider, es fácil intuir por dónde van los tiros de su nueva obra, «una reflexión clara y rigurosa sobre las principales herejías y errores doctrinales que han surgido a lo largo de la historia de la Iglesia, así como sobre su presencia y manifestaciones en el mundo contemporáneo», según explican desde la editorial Luz de Trento.
Ante una abarrotada Aula Magna de la universidad CEU San Pablo, al obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán) le acompañaba el profesor y Doctor en Historia Alberto Bárcena. Habla con fluidez ocho idiomas: alemán, ruso, portugués, español, inglés, francés, italiano y latín, aunque en nuestra lengua se le reconocen los ecos de haber vivido en Brasil e Italia. Nació en 1961 en Tokmok, ciudad de la entonces República Socialista Soviética de Kirguistán, donde sus padres –alemanes del Mar Negro provenientes de Odesa (Ucrania)– habían sido enviados por Stalin a un gulag en Krasnokamsk, en los Urales
– Es decir, que las herejías no son propias de tiempos pretéritos, superados. ¿Hay herejes actualmente?
– Claramente; es muy evidente. La vida actual de la Iglesia desde hace decenios está enmarcada en una confusión doctrinal, en la ambigüedad. Y esto es un fenómeno muy serio. En el libro empleo la palabra herejía en un sentido amplio: Es una desviación de la doctrina católica. Doctrina de siempre que no puede mudar, porque Jesús es el mismo ayer, hoy siempre.
La fe católica es la misma, porque tenemos la gloriosa historia de los mártires desde los primeros siglos hasta hoy. ¡Los mártires, que han dado la vida precisamente por defender o por ser fieles, por la fidelidad a la doctrina de Dios, que es la doctrina de Jesús! Tantos mártires que han dado su vida, por ejemplo, por defender que Cristo es Dios, y no solo una criatura. En la crisis arriana, por ejemplo; o por defender las imágenes sacras en los siglos VII y VIII en la Iglesia oriental.
También aquí en España, durante la dominación islámica hubo muchos mártires que han dado su vida por defender que el único camino de la salvación es Jesús, y no el Corán u otros caminos. Y solamente por esta verdad eran martirizados.
– ¿Cuáles diría usted que son las tres herejías más importantes hoy en día?
– Hoy, la herejía, o el error doctrinal, o el desvío doctrinal más fundamental es el relativismo doctrinal, que presupone el relativismo intelectual o filosófico. Es el signo del tiempo moderno, con la filosofía de Kant y después de Hegel. El hombre se tornó en juez o hasta en creador de la verdad, y no la realidad que Dios creó. Este espíritu relativista, intelectual, filosófico, se infiltró, penetró en la vida de la Iglesia hace más de 150 años con el movimiento que se llamaba modernismo, que el Papa Pío X en el inicio del siglo XX condenó. Es una filosofía relativista, modernista, subjetivista, antropocentrista. Se infiltró y se propagó en la Iglesia, especialmente usando el Concilio Vaticano II como una especie de catalizador, y creció mucho desde los años 60 hasta hoy, especialmente con el pontificado del Papa Francisco.
El relativismo doctrinal defiende que la verdad no es la misma siempre. Lo que ayer era verdad y hemos creído, hoy puede ser otra cosa. De una forma muy simple, esta es la síntesis del relativismo. Esto para mí es en la raíz de todo. Y es lo más peligroso.
El peligro del naturalismo
– Vamos con la segunda herejía.
– Es el naturalismo, que ya hemos visto antes en la historia de la Iglesia. Este fenómeno se llamaba pelagianismo por el hereje Pelagio, del siglo IV, que prácticamente negaba la gracia, la ayuda sobrenatural. Afirmaba que somos así como somos creados. La naturaleza ya es buena, y no necesita una ayuda sobrenatural especial. Negó el pecado original. Sin el pecado original, somos todos ya buenos, sin errores. Hoy, de nuevo, tenemos una especie de neo pelagianismo en la vida de la Iglesia, donde se da la primacía a la naturaleza, a las cosas temporales, en detrimento de las cosas sobrenaturales y eternas para las que hemos sido creados.
– Yo tenía entendido que el pelagianismo, donde ponía más el acento era en que cada uno era el artífice de su salvación. Una suerte de voluntarismo, donde la salvación dependería casi exclusivamente de tus obras.
– Prescindiendo de la gracia, sí, exactamente. Esto es una consecuencia del naturalismo. Si somos creados buenos y si no necesitamos una ayuda sobrenatural específica de Dios para ser buenos, podemos ya salvarnos simplemente viviendo nuestra condición natural. Y esto hoy considero que es una herejía con un peligro grande en la vida de la Iglesia católica, que se manifiesta, por ejemplo, poniendo un acento muy exagerado en la preocupación con el clima, con el Climate Change, con todos los aspectos puramente temporales como las migraciones, la ecología, etcétera.
El sincretismo religioso
– ¿Y la tercera herejía?
– La tercera es también una consecuencia del relativismo. Se trata del sincretismo religioso, afirmando que, de facto, ya que todo es relativo, todos somos buenos. No solamente los católicos, sino los musulmanes, budistas, hinduistas, etcétera. Entonces, una consecuencia lógica es que todas las religiones son caminos casi iguales para llegar a Dios. Esto es la muerte de la misión de la Iglesia que Cristo nos ha dado: «Id y proclamad, y enseñad todas las naciones, y bautizad, y enseñad la doctrina que yo os he enseñado en el Evangelio».
La Iglesia siempre cumplió hasta el martirio esta misión. Un ejemplo grande para España es el de San Francisco Javier que, después de San Pablo, fue el mayor misionero de toda la historia de la Iglesia. Se ofreció completamente, con todos sus esfuerzos físicos, morales y espirituales para salvar al menos un alma pagana. Bautizó a masas, y son famosas sus Cartas de llamamiento que escribió desde la India o desde otros países a Europa, diciendo: Sacerdotes y profesores de teología, hacer teología en Europa es cómodo. Ustedes no tienen la preocupación, el fuego para salvar a las almas que están en las tinieblas, que no conocen a Cristo.
Yo pienso que este llamamiento de este gran hijo de España, Francisco Javier, es muy actual. Si él hubiese seguido este método de hoy de la Iglesia, de dialogar... Jesús no nos dice: Id a dialogar con todas naciones, con todas las religiones. No; el dice: Enseñad y bautizad para hacer de ellos hijos de Dios.
– Tengo entendido que usted se ha ofrecido al Papa León XIV para mediar en el asunto de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X y su determinación a consagrar obispos sin el consentimiento de Roma. ¿Cómo cree que va a terminar la situación?
– Sí, yo hice un llamamiento al Papa León de realmente hacer un gesto generoso y pastoral hacia esta realidad. En la Fraternidad no hacen otra cosa que lo que la Iglesia hizo siempre hasta el Concilio. La misma doctrina, la misma formación sacerdotal, el mismo Catecismo, la misma liturgia. Ellos hacen y transmiten hoy, sin introducir ninguna novedad, lo que la Iglesia hizo durante siglos. Era lo que los Papas recomendaban y hasta exigían. Entonces, si hoy la Iglesia es la misma y la fe católica no ha cambiado. ¿por qué no reconocer esta realidad?
El Vaticano promueve un método llamado sinodal, que es un método de inclusividad. Entonces, ¿por qué no hacer la inclusividad de una realidad de fieles que son muchos en el mundo entero, que son 800 sacerdotes en esta comunidad? ¿Por qué no mostrar una generosidad, al menos tan tolerante como el Vaticano muestra hacia los obispos alemanes que promueven realmente herejías evidentes, plenas? Para mí es una contradicción, y por eso yo hice un llamamiento al Papa de conceder el permiso para las consagraciones. Antes de resolver las cuestiones doctrinales, como un gesto de mostrar la mutua confianza, de establecer un clima verdaderamente sinodal, que autorice las contradicciones.
– ¿No sería quizá más lógico que fuera al revés? Es decir, que la Fraternidad no siguiera adelante con la consagración de obispos y resolviera primero con el Vaticano los puntos de desencuentro. La determinación de seguir adelante parece una amenaza, amparados en el argumento de que necesitan obispos para continuar su labor...
– Pero han crecido tanto en el mundo entero que no pueden continuar sin esos obispos. En la situación actual, donde la mayoría de los obispos son muy hostiles a la liturgia tradicional, a los sacramentos tradicionales, y ponen tantos impedimentos a aquellas comunidades que mantienen la liturgia tradicional aprobada por la Santa Sede, necesitan poder sobrevivir. Tienen dos obispos ancianos para el mundo entero. Ya pidieron en noviembre hablar con el Santo Padre. Yo he leído su carta, y está escrita con mucha humildad y caridad. No es un gesto cismático. Y el debate con el Vaticano puede durar años.
Su relación con la Fraternidad
– ¿Usted se mantiene en contacto con los miembros de la Fraternidad, con su superior general, el padre Davide?
– Sí, sí. Estoy en contacto. Este debate puede durar años. El Vaticano dice que el Concilio Vaticano II no se puede alterar. Entonces, ¿cuál es el debate? Ya de antemano, les obligan a hacer una profesión de fe, de aceptar todas las afirmaciones del magisterio del Vaticano II con una sumisión de la inteligencia. Sumisión de la inteligencia a la voluntad. Pero aceptar esto es imposible, porque contradice la revelación divina.
El Concilio Vaticano II no pretendía en un primer momento fijar una doctrina definitiva o infalible. Se declaró a sí mismo un concilio pastoral, pero no magisterial. Pero ahora dicen que estas afirmaciones pastorales de carácter pastoral no definitivo son imposibles de cambiar, de corregir.