Miembros de una familia desplazada se encuentran frente a su tienda, en la zona costera de Beirut
El Vaticano lanza un 'SOS' por la supervivencia de los cristianos en Tierra Santa: «Sin creyentes es una tierra perdida»
El Dicasterio para las Iglesias Orientales urge a la solidaridad en la colecta de Viernes Santo ante una situación «atroz» que empuja al éxodo de los fieles y pone en riesgo el futuro de los Santos Lugares
La Santa Sede ha lanzado un fuerte llamamiento a la comunidad internacional y a los fieles de todo el mundo ante la situación que atraviesan los cristianos en Oriente Medio. A través de una carta firmada por el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del dicasterio para las Iglesias Orientales, la Iglesia denuncia que, pese a los constantes diálogos y acuerdos de paz, «las armas no han callado» y la población sigue muriendo en una tierra permanentemente disputada.
Un éxodo que no cesa
El documento advierte sobre la deshumanización de un conflicto donde los cristianos se ven obligados a emigrar para salvar la vida. La falta de seguridad y la parálisis económica, agravada por la ausencia de peregrinos, ha dejado a las comunidades locales en una vulnerabilidad extrema. «Una Tierra Santa sin creyentes es una tierra perdida, porque se pierde la memoria viva», señala Gugerotti, calificando como un «sacrilegio» no solo los actos contra la Eucaristía, sino también el abandono del «Cuerpo de Cristo que es la Iglesia».
Por ello, la tradicional Colecta de Viernes Santo sigue siendo el principal pulmón financiero para el sostenimiento de la presencia cristiana. Los fondos se distribuyen en un 65% para la Custodia de Tierra Santa y un 35% para las obras del dicasterio, abarcando territorios como Jerusalén, Palestina, Israel, Jordania, Siria y el Líbano.
Entre las prioridades actuales se encuentran la educación, apoyando instituciones como la Universidad de Belén, donde 3.300 jóvenes reciben formación; la sanidad, financiando hospitales clave como el St. Joseph Hospital, único centro católico en Jerusalén que atiende a 50.000 personas al año, y el St. Louis French Hospital, especializado en cuidados paliativos.
La vivienda también se sostiene gracias a esta colecta, ya que la Custodia de Tierra Santa es propietaria de numerosos espacios por las que los inquilinos pagan alquileres simbólicos. Cada año, la Custodia interviene «para mantener y mejorar las condiciones de las viviendas, al tiempo que intenta crear nuevas para apoyar a la comunidad local», señala la misiva del purpurado.
El mensaje del Papa
A su vez, la asistencia en Gaza se organiza a través del «Llamamiento de Emergencia 2024», en colaboración con Cáritas Jerusalén y la parroquia latina local, permitiendo la distribución directa de alimentos, medicinas y bienes de primera necesidad a la población civil.
Además, se implementan programas de asistencia financiera (MPCA) y apoyo psicosocial para miles de personas afectadas en campos de refugiados, se entregan kits de emergencia y se activan puntos de aprendizaje para niños en zonas de conflicto. Este auxilio resulta vital frente a la destrucción causada por los bombardeos, garantizando un soporte vital básico en la zona.
La Santa Sede ha recordado las palabras del Papa León XIV, quien ha insistido en que a los cristianos «se les debe dar la posibilidad, no solo con palabras, de permanecer en sus tierras con todos los derechos necesarios para una existencia segura». Ante un mundo «en llamas», el Vaticano pide un gesto que es «una gota en el océano», pero vital para evitar que ese océano se convierta en un desierto definitivo.