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El Papa y Mullally rezan en la capilla de Urbano VIII

El Papa y Mullally rezan en la capilla de Urbano VIIIVatican Media

El Papa recibe a la 'arzobispa' Sarah Mullally en pleno desafío a la unidad de la Comunión Anglicana

El inicio de la visita se ha visto marcado por la polémica tras la difusión de imágenes de la 'arzobispa' impartiendo una bendición en la Capilla Clementina, junto a la tumba de san Pedro

El Papa León XIV recibe este lunes en audiencia privada a la 'arzobispa' de Canterbury, Sarah Mullally, en el marco de su primera peregrinación oficial a la Ciudad Eterna. El encuentro, que concluirá con un momento de oración conjunta en la Capilla de Urbano VIII, busca oficialmente «fortalecer las relaciones anglicano-católicas» y profundizar en el diálogo teológico, según ha informado un comunicado oficial emitido por el arzobispado de Canterbury.

No obstante, la sobriedad del protocolo vaticano no ha podido evitar que la controversia se instale en esta visita desde sus primeras horas. A través de redes sociales, se han hecho virales imágenes y vídeos de Mullally impartiendo una bendición en la Capilla Clementina, uno de los espacios más importantes de la necrópolis vaticana por ser el lugar más cercano a la tumba de san Pedro, situado justo debajo del altar mayor de la Basílica.

La difusión de estas imágenes ha generado un intenso debate y comentarios, donde voces como las de Tribune Chrétienne han recordado que el encuentro de hoy con el Papa no debe interpretarse como una «validación implícita» de estos gestos, advirtiendo que la unidad solo puede surgir de la verdad.

Una comunión bajo mínimos

Pero las recientes polémicas no son las únicas en este panorama. De hecho, la presencia de Mullally en Roma se produce en un contexto de fractura interna sin precedentes dentro del anglicanismo. Su llegada a la sede de san Agustín el pasado marzo ya fue recibida con abierto rechazo por las provincias del llamado «Sur Global», un grupo mayoritariamente conservador dentro de la Comunión Anglicana. El movimiento Gafcon, liderado por el arzobispo de Ruanda, Laurent Mbanda, anunció formalmente que dejaban de reconocer la autoridad espiritual de Canterbury, acusando a sus líderes de haber «abandonado las Escrituras» y la disciplina histórica de la Iglesia.

Para estos sectores conservadores, el liderazgo de Mullally y su apoyo a las bendiciones de parejas del mismo sexo, entre otras posiciones, representan una «deriva doctrinal» que ha llevado a la Comunión Anglicana a un «punto de no retorno». En un comunicado publicado en octubre tras la elección de Mullally, Gafcon admitió que la noticia fue «recibida con pesar» y acusó a la líder anglicana de haber violado sus votos episcopales al promover «enseñanzas no bíblicas y revisionistas respecto del matrimonio y la moralidad sexual».

«El Arzobispo de Canterbury ha funcionado no sólo como Primado de toda Inglaterra, sino también como líder espiritual y moral de la Comunión Anglicana», recordaron. Sin embargo, añadieron, «debido al fracaso de los sucesivos arzobispos de Canterbury en proteger la fe, el cargo ya no puede funcionar como un líder creíble para los anglicanos y mucho menos como un foco de unidad». Un escenario de división que deja a la sede primada en una posición de fragilidad institucional que se proyecta inevitablemente sobre el diálogo con Roma.

El peso de las divisiones internas

El propio León XIV, aunque ha mantenido la mano tendida en un gesto de hospitalidad ecuménica, no ha ocultado la complejidad del momento. En su comunicación en marzo felicitando a la nueva primada de Inglaterra, el Pontífice reconoció con realismo que el camino hacia la unidad «no siempre ha sido fluido» y que han surgido «nuevos desacuerdos» que dificultan el entendimiento mutuo.

«Por mi parte, creo firmemente que debemos seguir dialogando en verdad y amor, porque solo en la verdad y en el amor llegamos a conocer juntos la gracia, la misericordia y la paz de Dios y, así, a poder ofrecer estos preciosos dones al mundo», afirma la misiva que envió el Pontífice.

Mientras la delegación anglicana —que incluye al arzobispo católico de Westminster, Richard Moth— recorre la basílica de San Pedro, las palabras de san John Henry Newman vuelven a resonar. En un momento en que el anglicanismo se desdibuja entre el liberalismo y la fragmentación, la vieja máxima del santo inglés vuelve a adquirir una inquietante actualidad: «No hay más que dos opciones: llegar a Roma o el ateísmo».

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