El Vaticano ha confirmado la excomunión de los consagrantes y los cuatro nuevos obispos lefebvrianos
Roma excomulga a seis miembros de la Fraternidad San Pío X tras las consagraciones episcopales de ayer
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe declara la excomunión latae sententiae para Alfonso de Galarreta y otros cinco prelados tras un «acto de naturaleza cismática» que rompe décadas de intentos de diálogo
El Vaticano ha dado un paso definitivo en la crisis abierta con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). A través de un decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la Santa Sede ha declarado formalmente que el Superior General de la Fraternidad, el obispo Alfonso de Galarreta, ha incurrido en una excomunión latae sententiae tras haber consagrado a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio y en abierta oposición a la voluntad del Santo Padre.
El acto, calificado por Roma como «de naturaleza cismática», tuvo lugar ayer, 1 de julio, en la localidad suiza de Ecône, a pesar de las reiteradas amonestaciones dirigidas en los últimos meses a esta congregación fundada por Marcel Lefebvre. Junto a De Galarreta, han quedado excomulgados los cuatro nuevos obispos: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Asimismo, el decreto incluye al obispo Bernard Fellay, quien incurre en la misma pena por haber participado directamente en la liturgia como conconsagrante, lo que se interpreta como una adhesión pública al acto cismático.
Una ruptura tras años de diálogo estéril
La nota explicativa que acompaña al decreto, firmada por el Prefecto del Dicasterio, el cardenal Víctor Manuel Fernández, lamenta que los «múltiples intentos» de reconducir a la Fraternidad a la plena comunión —iniciados ya en tiempos de San Pablo VI— hayan resultado vanos. El Vaticano sostiene que la desobediencia actual constituye un «rechazo práctico del Primado romano».
En adelante, señala la nota, los ministros sagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se encuentran en situación de cisma y, por tanto, deben ser considerados cismáticos, quedando sujetos a la pena de excomunión prevista por el Derecho (can. 1364 § 1 del Código de Derecho Canónico).
Asimismo, el comunicado precisa que se consideran cismáticos y excomulgados aquellos laicos que se «adhieran formalmente» a la Fraternidad. Para definir qué significa esta adhesión, el Vaticano remite a una nota de 1996 que establece condiciones específicas sobre cuándo el apoyo de un fiel pasa de ser una simple asistencia a una voluntad de ruptura con la Iglesia de Roma.
En cuanto a los sacramentos, el Vaticano señala que, aunque son administrados de forma ilícita, en el caso concreto de la confesión y el matrimonio celebrados por clérigos de la Fraternidad, estos deben considerarse nulos e inválidos.
La puerta abierta al retorno
Pese a la dureza del decreto, Roma mantiene el tono de «madre premurosa» y asegura que la Iglesia acogerá con afecto a todos aquellos que deseen regresar a la plena comunión. Para ello, se han habilitado procedimientos a través de los Nuncios Apostólicos para que los Ordinarios puedan gestionar los casos de retorno.
El documento concluye con una exhortación a todo el Pueblo de Dios para «permanecer saldos en la comunión con el Romano Pontífice» y abstenerse de participar en cualquier actividad o celebración promovida por la Fraternidad.