Juan Antonio Perteguer es uno de los mayores expertos en educación católica
Entrevista a Juan Antonio Perteguer
El fundador de 'ChatLumen': «Algunos usuarios quieren que sea su director espiritual. ¡Es el colmo!»
El empresario y educador explica en El Debate los entresijos de su exitosa herramienta católica de inteligencia artificial
Bien conocido en los ámbitos educativos y de Doctrina Social de la Iglesia, quien también es presidente de Acción Social Empresarial —un foro de empresarios católicos—, Juan Antonio Perteguer innova ahora con ChatLumen, una herramienta a la que se puede preguntar cualquier cosa relacionada con la fe. Las respuestas son inagotables.
«ChatLumen surge de una inquietud que tengo ante la llegada de la inteligencia artificial, antes del ChatGPT. En el año 2018 ya estaba yo dándole vueltas a esto, pues me dedico al mundo educativo. Entonces veía que mis alumnos algún día iban a utilizar este tipo de herramientas y que esas herramientas tenían poco que ver con la Verdad, el Bien, la Belleza, con las ideas católicas. «Había que hacer algo», explica Perteguer. Estuvieron probando una primera aplicación, llamada Sofía, que poco a poco evolucionó. «Dije, bueno, esto hay que abrirlo al mundo entero. Y ahí surgió. Ese fue el origen. Trata de dar una respuesta ante una realidad que se impone», añade.
Una IA distinta
—¿Por qué qué el nombre de ChatLumen?
—Pues lo de Chatbot, GPT, etcétera. Una forma de conversar con una máquina y luego 'Lumen' por la idea del Señor: 'Yo soy la luz del mundo' (Jn 8,12). Entonces dije, bueno, pues a través de esta herramienta quizás se pueda iluminar la realidad actual.
—¿Cuáles son los resultados hasta ahora?
—Pues tengo unos 15.000 usuarios únicos mensuales, que no está mal, y estoy intentando hacer una versión también multilingüe en otros idiomas. Pero, sobre todo, resultados de las interacciones. ChatLumen es anónima: no pide ningún dato a la persona que lo utiliza para dar privacidad respecto de lo que quiera hacer.
—Aunque…
—Sí pide la edad para intentar adaptar respuestas a las preguntas. Hay experiencias muy interesantes. Yo las reviso e intento mejorar también el entrenamiento de la máquina. Hay cosas muy interesantes.
—¿En qué base doctrinal de datos se inspira ChatLumen?
—Pues principalmente la Sagrada Escritura en una versión católica. Y luego textos de los Santos Padres de San Agustín, de Santo Tomás, hasta Edith Stein y muchos: toda la doctrina, el Magisterio de la Iglesia que se ha ido consolidando a lo largo de los siglos.
—Lo que he descubierto es que se pueden hacer las preguntas indefinidamente.
—Sí.
—De forma inagotable. ¿Cómo?
—Pues le he puesto precisamente que no tenga un límite de cara a conversar con el usuario, porque hay gente que lo utiliza mucho, efectivamente. Bueno, es un tema un poco técnico, se le puede aplicar el infinito de las redes sociales de tal manera que sea insaciable e incansable.
—ChatLumen no se meten en controversias teológicas, ni en en bandos eclesiales. ¿Es una elección deliberada?
—Sí, ciertamente. en el mundo actual todavía hay muchas controversias de temas, incluso textos. He intentado que se ilumine desde el Magisterio, siempre, desde la Doctrina Social de la Iglesia, desde la Tradición, desde el magisterio. Pero que no entre en las controversias que alejan de la unidad de la Fe. La controversia es también para el café, para discutir, es la sana libertad de los hijos de Dios, pero no para una herramienta que lo que quiere es llevar a la luz de la Verdad de Cristo.
—¿Está ChatLumen llevando a la luz de la Verdad?
—Pues, por lo menos, los usuarios dicen que sí. Hasta el extremo que he tenido que modularlo, pues muchos piden que sea su director espiritual. Eso ya es el colmo.
—¿Cómo lo ha modulado?
—De tal manera que ahora la respuesta que da es 'yo soy una máquina, no puedo ser tu director espiritual, pero si quieres te ayudo a encontrar un buen director espiritual'.
—¿Sobre qué asuntos hay más demanda?
—Pues depende de la edad. Aunque la máquina tiene un pequeño algoritmo para intentar descubrir si realmente la edad que proclaman es la verdadera, entre los que manifiestan tener menos de 30 y veintitantos hay mucha inquietud, pero muchísima, sobre moral sexual, con buena inquietud, con deseo de cumplir bien la moral sexual en este mundo tan hipersexualizado. Hay otra etapa que es alrededor de los 50-60, que es entrar en controversias casi teológicas; controversias de personas que se ha sentido heridas alguna vez en su vida con la fe, pero quieren dar respuesta desde preguntas de por qué el Vaticano tiene tantos cuadros y tantas y tantas riquezas. Un poco los tópicos también.
—Eso trasciende el ámbito de la fe.
—Sí, sí, totalmente. Eso. Pero también lo permito. Lo que lo que intenta no contestar preguntas de matemáticas. Pero, digamos, de todo el mundo alrededor de las cuestiones de la fe, sí.
—¿Por ejemplo?
Hay grupo de gente de tipo evangélica que empieza a discutir los dogmas de la Inmaculada Concepción, por ejemplo. Y también entran esas controversias. Y hay mucha gente que empieza diciendo: 'yo fui a un colegio de religiosos. He perdido la fe. Devuélvemela'. Le piden a la máquina y la máquina le dice 'yo te puedo dar ideas que te ayuden a encontrarte con Cristo, pero yo sigo siendo una máquina'.
—¿Y se encuentran con Cristo después de haber navegado por ChatLumen?
—Pues dicen, por lo menos en las conversaciones, que les ha ayudado a aclarar dudas, a acercarse y a quitar prejuicios frente a la fe. Eso lo dicen bastantes usuarios.
Un 'examen' improvisado
—Empecemos el test: el tema de la lujuria de San Agustín. ¿Qué se contesta?
—Pues contestaría que somos humanos, que somos falibles y que lo importante es reconocer nuestra debilidad. Y en ese reconocimiento, podemos encontrar otra vez el amor de Cristo. Estoy seguro que contestaría algo muy parecido.
—¿San Francisco de Asís tuvo soberbia?
—Ante esa pregunta… ¡habría que preguntárselo a 'San' Lumen, a ver qué contesta!
—ChatLumen es usted.
—Exactamente, pero estoy seguro que le contestaría no, porque primero explicaría lo que la soberbia, porque la soberbia significa tal y tal. Y él, realmente, lo que quería hacer en todo momento con la Porciúncula y demás, es cumplir la voluntad de Dios, como lo entendía en ese momento. Algo así contestaría.
—¿Se sigue oponiendo la Iglesia a la usura? ¿Acepta los préstamos con interés?
—Pues lo aclararía, creo, la doctrina de Santo Tomás: hay un interés que puede ser legítimo por el valor del dinero, etcétera, que Santo Tomás en su día puso en el 4% de acuerdo a las circunstancias de su época. Realmente allá metería los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Es decir, que el uso del dinero, que somos meros administradores y por tanto en esa administración del dinero tenemos que estar pensando siempre en la búsqueda de la justicia social y el bien común.
—El bien común, ¿qué relación guarda con la emigración? Pues Santo Tomás de Aquino fijó el principio de tranquillitas ordinis, según el cual los Estados pueden defender sus fronteras.
—Así es. Sí. Y cuando le preguntas a ChatLumen sobre inmigración, te dice que, por un lado, no olvidemos que estamos hablando de personas y hay que entender la realidad de la persona. Por otra, que tampoco olvidemos los legítimos derechos de los Estados para proteger sus fronteras y proteger su población, de tal manera que debería haber una legislación que, buscando el bien común, regule adecuadamente, pero atienda luego a la necesidad de las personas.
—Para terminar, ¿Qué nos puede desvelar del próximo desarrollo de ChatLumen?
—Pues va a ser primero plurilingüe, para que lo pueda utilizar cualquier persona de cualquier lugar. Luego, estoy desarrollando la capacidad de conversar verbalmente. Ahora tiene que ser todo por escrito. Tengo mis dudas porque el peligro que hay es que tendemos a personalizar la máquina.