El Papa León XIV, en su visita a Argelia
¿Fe o negocio? El Papa señala a quienes buscan a Dios por «interés»
Durante una multitudinaria misa en la explanada de Saurimo, el Pontífice ha advertido que Cristo no busca «clientes» ni es un «amuleto de la suerte»
En el marco de su viaje apostólico por África, el Papa León XIV ha presidido este lunes una solemne Eucaristía en Saurimo (Angola), donde ha lanzado un mensaje contra la instrumentalización de la fe. Ante miles de fieles, el Santo Padre ha reflexionado sobre los motivos reales que llevan al hombre a buscar a Dios.
Ni «gurús» ni amuletos
El Pontífice ha sido señalado que la fe auténtica a menudo es sustituida por un «comercio supersticioso», en el que Dios se convierte en un ídolo al que solo se recurre por conveniencia. Según León XIV, existen motivos equivocados para acercarse a Cristo, especialmente cuando se le considera un «gurú o un amuleto de la suerte» en lugar de un maestro al que amar.
«Cristo nos llama a la libertad: no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser», ha sentenciado el Papa, instando a los presentes a no ver a Jesús como un simple «proveedor de servicios» o un instrumento para fines materiales.
El Santo Padre lamentó que, bajo esta mentalidad, incluso los dones más hermosos del Señor se transformen en una «exigencia, un premio o un chantaje», al ser malinterpretados por quienes los reciben con un corazón interesado.
El pan de todos, en manos de unos pocos
Más allá de la esfera espiritual, el Santo Padre ha vinculado la pureza de la fe con la justicia social. Ha denunciado que en el mundo actual muchos deseos legítimos son frustrados por los violentos y engañados por la riqueza. Con firmeza, ha señalado que «cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesión de unos pocos», un mal ante el cual Cristo escucha el clamor de los pueblos.
Además, recordando el legado de san Juan Pablo II, León XIV ha definido el camino de la Iglesia como un «Sínodo de la resurrección y de la esperanza». Ha animado a la Iglesia en Angola a crecer a través del servicio y la caridad, reconstruyendo lo que la violencia destruye y cuidando integralmente de cada persona.
Antes de acabar, el Papa ha querido recordar que el hombre «no ha venido al mundo para morir» ni para ser esclavo de la opresión o la mentira, sino para vivir la libertad suprema que otorga la fe, una fuerza que, según ha explicado, debe transformar el estilo de vida diario según el amor de Dios.