Cinco asociaciones de mujeres católicas oran por la paz
El Papa León nos dice que la paz comienza en el corazón. Una paz que viene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente. Nos advierte del peligro de acostumbrarnos a la violencia, de justificarla incluso con argumentos religiosos o ideológicos
Unas mujeres oran con sus biblias
El próximo 13 de mayo, como cada año, la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) celebrará su día con diferentes iniciativas en todos los países y sus organizaciones. En España, las cinco asociaciones miembros –Acción Católica General (ACG), Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), Acción Social Empresarial (ASE), Adoración Nocturna Femenina (ANFE)y Manos Unidas (MMUU)– nos hemos puesto de acuerdo para celebrar un encuentro online de reflexión y oración por la Paz, siguiendo las instrucciones de la UMOFC, al cumplirse 116 años de nuestro compromiso con la Paz.
Como mujeres de la UMOFC, nos reunimos para renovar nuestro compromiso como mensajeras de paz y esperanza en todos los aspectos de nuestras vidas, y en particular, en el día 13 de mayo, nos reunimos en oración, reflexión y solidaridad, pidiendo a Dios que moldee nuestros corazones para que sean instrumentos de paz, esperanza y dignidad en nuestras familias, comunidades, en la Iglesia y en el mundo.
Recordamos con cariño al Papa Francisco como un Papa de la paz. A través de sus incansables llamamientos y constantes visitas, mostró su cercanía a quienes sufren las consecuencias de uno de los desastres más injustos provocados por el hombre: la guerra. Desde los primeros días de su pontificado de doce años, el Papa Francisco encabezó el movimiento católico mundial en defensa de la paz. A través de palabras, acciones y hechos, demostró su fe inquebrantable en el diálogo, la reconciliación y la urgencia de poner fin a la violencia en todas sus formas.
El cartel que anuncia la jornada
Siempre guardaremos en nuestra mente y en nuestro corazón algunas de sus enseñanzas más valiosas: «La guerra es siempre, siempre, siempre una derrota»; «La paz es posible. No nos resignemos a la guerra»; «La paz surge de lo más profundo del corazón humano»; «No puede haber paz sin una cultura del cuidado»... Al término del Año Jubilar de la Esperanza, sus mensajes, su cercanía y su compromiso con la paz siguen siendo un legado vivo para la Iglesia y para la humanidad.
En los albores de 2026, acogimos la exhortación del Papa León, quien nos recuerda que «la paz existe; quiere morar en nosotros. Tiene el poder apacible de iluminar y ampliar nuestra comprensión; resiste y vence a la violencia. La paz es un soplo de lo eterno: mientras que al mal le gritamos 'Basta', a la paz le susurramos 'Para siempre'». Y nos desafía: «Acojámosla y reconozcámosla, en lugar de creer que es imposible y está fuera de nuestro alcance».
El Papa León nos dice que la paz comienza en el corazón. Una paz que viene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente. Nos advierte del peligro de acostumbrarnos a la violencia, de justificarla incluso con argumentos religiosos o ideológicos, y nos invita a un verdadero desarme interior: del corazón, de la mente y de la vida.
En su mensaje para la Cuaresma, el Santo Padre nos invitó a vivir una forma muy práctica de abstinencia. Dijo: «Comencemos por desarmar nuestro lenguaje, quienes no están presentes… En cambio, esforcémonos por medir nuestras palabras y cultivar la amabilidad y el respeto en nuestras familias, entre nuestros amigos, en el trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. De este modo, las palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz».
Como mujeres de la UMOFC, acogemos este llamamiento y nos unimos en solidaridad con nuestro Santo Padre en las palabras de nuestra Presidenta General: «Estas palabras llenas de esperanza y significado iluminan profundamente el camino de la UMOFC y nuestras resoluciones. Estamos llamadas a ser mujeres que, trabajando juntas en la fe y el amor al Señor y a nuestros hermanos y hermanas, tendamos puentes… en nuestras familias, en nuestras comunidades y en la sociedad; mujeres que promuevan el diálogo, incluido el diálogo ecuménico e interreligioso…que cuidan de la creación como nuestra Casa Común; que defienden la dignidad de cada persona, especialmente de las más vulnerables…». Nuestro servicio, a menudo silencioso, es ya una forma concreta de construir esa paz desarmada y desarmante de la que habla el Papa.
María del Carmen Escribano Ródenas es profesora del Departamento Interfacultativo de Matemáticas y Ciencia de Datos de la Facultad de CC. Económicas y Empresariales de la Universidad San Pablo CEU