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Monseñor Santos Montoya, obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, participó de la Jornada Educativa

Monseñor Santos Montoya, obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, participó de la Jornada EducativaEl Debate

«Levantemos la mirada para contar las estrellas»

La Jornada de la Educación Católica de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño reunió a distintas autoridades del ámbito educativo riojano y contó también con la presencia de monseñor Santos Montoya, obispo de la Diócesis

La Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño celebró la Jornada de la Educación Católica que se sitúa en continuidad con el Pacto Educativo Global impulsado por el Papa Francisco y proseguido por el Papa León XIV.

La cita –bajo el nombre «Levantemos la mirada para contar las estrellas»– reunió a distintas autoridades del ámbito educativo riojano y contó también con la presencia de monseñor Santos Montoya, obispo de la Diócesis, encargado de abrir la Jornada y dar inicio a un encuentro concebido como un espacio de reflexión compartida sobre el papel de la educación católica en la escuela y en la sociedad.

El acto combinó varios momentos. En primer lugar, se proyectó un vídeo orientado a desmontar algunos falsos mitos en torno a la asignatura de Religión Católica. Después intervino la delegada de Enseñanza de la Diócesis, Ana Rosa Ruiz-Bazán Gómez, quien articuló su charla en torno a tres ejes: el pasado, el presente y el futuro de la educación católica. Su exposición quedó enmarcada por la publicación de la Carta Apostólica del Papa León XIV, Diseñar nuevos mapas de esperanza, un texto difundido por el Pontífice con motivo del 60º aniversario de la Declaración Conciliar Gravissimun Educationis, el documento que el Concilio Vaticano II dedicó a la educación en 1965.

Ruiz-Bazán explicó que el lema escogido para la Jornada pretendía integrar el de la próxima visita del Papa León a España, «Alzad la mirada», como una invitación a ir más allá de las preocupaciones cotidianas del aula y a descubrir, desde esa perspectiva, la presencia de Dios en el mundo educativo. En esa línea, la delegada apeló a la esperanza, a la necesidad de salir de uno mismo y a redescubrir la unidad, la belleza y la caridad como claves de la misión educativa cristiana.

En su intervención, recordó que «la clase de Religión Católica tiene la tarea de reconstruir la confianza en un mundo marcado por los conflictos y los miedos. Somos hijos, y no huérfanos, y por eso, tenemos que dar a nuestros alumnos una esperanza basada en la fraternidad. En una sociedad como la nuestra, en donde los jóvenes se sienten solos y llevan heridas en el alma, la clase de Religión Católica aparece como la estrella que les guía hacia la esperanza». Con estas palabras, situó la asignatura de Religión Católica no solo como un espacio de transmisión de contenidos, sino también como un ámbito de acompañamiento y de apertura a una mirada esperanzada sobre la vida.

A lo largo de su charla, la delegada de Enseñanza subrayó también la figura de san John Henry Newman, nuevo copatrono de la misión educativa de la Iglesia nombrado por el Papa León en el contexto del Jubileo del Mundo Educativo. Se detuvo especialmente en su lema cardenalicio, cor ad cor loquitur, al que presentó como una clave luminosa para comprender la relación entre maestro y alumno. En este sentido, afirmó que «en un mundo dominado por la tecnología, se hacen más vivas que nunca las palabras de San John Henry Newman: 'El corazón habla al corazón'. De modo que la clase de Religión Católica se ha convertido en un camino en el que el corazón del maestro y del alumno caminan juntos. Se trata de un esfuerzo humilde y compartido, que lleva a ambos a descubrir la verdad».

Tras esta intervención, la Jornada dio paso a distintos testimonios que sirvieron para concretar y dar vida a las ideas expuestas. La primera en intervenir fue Alicia Ruiz-Bazán Gómez, que compartió su experiencia como maestra de Religión Católica en un colegio público de Logroño durante los últimos 38 años. Desde un tono personal y emotivo, relató lo que ha supuesto para ella asumir el reto de ser profesora de Religión Católica: vivir como cristiana en la escuela, dar testimonio de su fe sin renunciar a la profesionalidad y acompañar cada día a sus alumnos, a sus familias y a sus compañeros de claustro, tratando de ser fermento y luz en medio de la comunidad educativa.

También participaron Cristina Gredilla y Francesc Vallejos, delegados de Familia de la Diócesis, quienes explicaron los motivos que les llevaron a inscribir a sus hijos en la clase de Religión Católica. Ambos expresaron su agradecimiento a los profesores de Religión que han acompañado a sus hijos durante su etapa escolar y defendieron la presencia de esta asignatura dentro del sistema educativo, destacando su contribución a la formación integral de los alumnos.

La Jornada concluyó con el mensaje que el Papa León había dirigido a los educadores cristianos. En él, el Pontífice remarcó la importancia de fortalecer la propia identidad católica tanto del profesorado como de los centros católicos. Para ello recurrió a la metáfora «constelaciones educativas», con la que describió el mundo educativo católico como una red viva y plural formada por profesores, centros educativos y familias. En esa imagen, cada «estrella» conserva su propio brillo, pero todas juntas contribuyen a orientar un mismo camino.

El encuentro fue, en definitiva, una ocasión para reflexionar, celebrar y compartir la importancia de la educación religiosa como fuerza transformadora de la realidad. Una Jornada que invitó a mirar más alto y a renovar el compromiso educativo desde la fe, la esperanza y la caridad, con una llamada final que resumió el espíritu de la convocatoria: ¡Levantemos la mirada, para contar las estrellas!

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