Monseñor César García Magán y José Gabriel Vera
Los obispos cuestionan que el Gobierno tenga la capacidad para «acabar con la corrupción»
El secretario general de la Conferencia Episcopal recuerda que «este Gobierno adquirió un compromiso con la sociedad de acabar con la corrupción cuando presentó su moción de censura»
Monseñor César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Toledo, ha medido bien sus palabras a la hora de calibrar la situación que atraviesa el Gobierno de Pedro Sánchez, cercado por la corrupción, que ha tildado de «grave por las sentencias y juicios que hemos conocido estos días». «Hay que recordar que este Gobierno adquirió un compromiso con la sociedad de acabar con la corrupción cuando presentó su moción de censura», ha señalado monseñor García Magán en una rueda de prensa convocada tras la reunión de la Comisión Permanente de la CEE celebrada este lunes y martes. Por eso, a su juicio, el Ejecutivo de Sánchez «tiene que decir y demostrar si pueden acabar o no con la corrupción».
Preguntado por la conveniencia de que el presidente del Gobierno convocara elecciones anticipadas, el secretario general de los obispos ha subrayado que «no es posible mantener la situación actual», y ha recordado que «la Constitución, la Carta Magna ofrece distintas salidas y posibilidades que tendrían que ser tomadas en cuenta por el Ejecutivo», aunque no ha querido concretarlo en un posible adelanto electoral.
Respecto a la propuesta de grupos de extrema izquierda de retirar los delitos de odio contra los sentimientos religiosos, monseñor García Magán ha señalado que «llama la atención que entre sus solicitudes no esté incluido el enaltecimiento del terrorismo». «En una democracia madura es llamativo que se produzcan estos cambios», ha añadido. «El mayor número de ofensas a los sentimientos religiosos es contra los católicos, no contra otras religiones monoteístas», ha observado el secretario general. «Va en detrimento de una sana convivencia de una sociedad plural y democrática», ha señalado, a la vez que ha matizado que se trata de una cuestión de «educación, convivencia y derechos humanos». «Una cosa es el humor y otra la ofensa», ha subrayado.
Respecto a la actitud de los políticos que estuvieron presentes en el discurso que impartió el Papa León XIV en el Congreso de los Diputados y le dispensaron una larga ovación de siete minutos para, unos días después, debatir una ampliación de la ley de la eutanasia, monseñor García Magán ha puntualizado que «así es la condición humana: hoy podemos tener una buena conversación y eso no es óbice para que mañana tengamos un rifirrafe».