Cientos de sacerdotes en la celebración de la Santa Misa
Roma cierra la puerta a la homilía de laicos en Alemania: «Es una función propia del ministro ordenado»
El Dicasterio para el Culto Divino deniega el indulto solicitado por los obispos alemanes, recordando que la reserva de la predicación en la misa no es una mera norma disciplinaria, sino que deriva de la propia naturaleza de la liturgia
Roma ha vuelto a marcar una línea roja clara. El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha comunicado que no es posible conceder el indulto solicitado por la Conferencia Episcopal Alemana para permitir que, «en circunstancias excepcionales, un fiel laico debidamente comisionado predique en lugar de la homilía durante la celebración de la Eucaristía».
La decisión, comunicada en una carta fechada el 17 de junio y dirigida al presidente de los obispos alemanes, monseñor Heiner Wilmer, responde a una petición formulada por el episcopado germano el pasado mes de marzo. A pesar de que el Vaticano ha expresado su «aprecio por las preocupaciones pastorales» que motivaron la solicitud, la respuesta ha sido un «no» rotundo basado en la teología sacramental.
Formación y otros espacios para el laicado
El Dicasterio, encabezado por el cardenal Arthur Roche, ha subrayado que la reserva de la homilía al sacerdote o al diácono «no es una mera norma disciplinaria» que pueda ser dispensada mediante un indulto, sino que «deriva de la naturaleza misma de la liturgia». Según explica el comunicado oficial, la homilía forma parte integrante de la Liturgia de la Palabra y está intrínsecamente ligada a la proclamación del Evangelio.
Como bien señala el documento de la Santa Sede, la predicación en la misa constituye un ejercicio del munus docendi (el oficio de enseñar), el cual es confiado exclusivamente a los ministros ordenados a través del Sacramento del Orden. En este sentido, el Vaticano recuerda que la proclamación de la Palabra dentro de la celebración es inseparable de la misión recibida sacramentalmente, vinculando indisolublemente Palabra y Sacramento en la unidad de la Eucaristía.
Lejos de cerrar la puerta a la participación del laicado en la vida de la Iglesia, la carta del Dicasterio recuerda que la disciplina vigente ya prevé numerosas formas de proclamación de la Palabra y de predicación que pueden ser confiadas a los fieles laicos. Sin embargo, aclara que estas deben realizarse siempre fuera de la homilía y fuera de la celebración de la Eucaristía, de acuerdo con el derecho canónico. Asimismo, el Vaticano ha aprovechado esta resolución para instar a los obispos a promover una formación continua de los ministros ordenados, para que la homilía pueda expresar plenamente su «eficacia pastoral y espiritual».