Un hombre sosteniendo el escapulario de la Virgen del Carmen, cuya festividad celebra hoy la Iglesia católica
¿Puede llevarlo un no católico? Las 10 claves sobre el escapulario de la Virgen del Carmen
En el día de su fiesta recordamos algunas de las curiosidades más significativas de la medalla más usada entre los católicos
¿Sabía que el escapulario de la Virgen del Carmen puede ser portado por una persona que no sea católica? ¿Y los porqués de su triple significado? Entre los muchos títulos que se le otorgan a María Santísima del Monte Carmelo, destaca el de «Virgen del Escapulario». Hoy, con motivo de la fiesta mariana, recordamos este objeto con más de 700 años de antigüedad, signo de protección maternal de María y una gran «prenda de salvación», como dicta la propia tradición católica.
«La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales», decía el Papa Pío XII. Sin embargo, no es poca la información que el grueso de la sociedad desconoce sobre su historia y privilegios. Para poder cambiar esta realidad, es importante conocer las 10 claves más significativas sobre el escapulario de la Virgen del Carmen.
1. No es un amuleto
No es una moda, ni mucho menos un amuleto. Menos aún una garantía automática de salvación o una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana. Ya lo advertía así san Claude de Colombiere: «Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados? Yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario».
2. Un regalo de la Virgen
La historia del escapulario nació de una crisis. En 1251, la Orden del Carmelo sufría persecuciones y dificultades de adaptación en Europa tras emigrar de Tierra Santa. Fue entonces cuando uno de sus miembros, Simón Stock, suplicó la ayuda de la «Flor del Carmelo».
San Simón Stock. Nuestra Señora del Monte Carmelo y Carmelitas Santos por Pietro Novelli
La respuesta llegó en forma de presente el 16 de julio de ese año: la Virgen se le apareció con el hábito de la orden en sus manos y pronunció las palabras que han movido la fe de generaciones: «Quien muera con él, no padecerá el fuego eterno. Es señal de salvación, protección en los peligros, prenda de paz y de la alianza».
3. Un uniforme de servicio
San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia, decía: «Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios».
Como recordaba el Papa Pío XII en su Carta Magna del Escapulario en 1950, este signo debe ser un «espejo de humildad y castidad, un compendio de modestia y candor».
4. Sus tres significados
El primero es el amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María, cuando nace Jesús, lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos y, envolver en su manto, es una señal muy maternal de protección y cuidado.
La pertenencia a María es el segundo de los significados: Al llevarlo, el católico lleva un signo visible que le distingue como hijo de la Virgen. «Pertenecer a María» es reconocer su misión maternal.
El último de sus significados es el yugo que Jesús invita a cargar pero que María ayuda a llevar. Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.
5. Es un sacramental
El escapulario es un sacramental, no comunica gracias como lo hacen los sacramentos, pero dispone al amor del Señor y al arrepentimiento si se recibe con devoción.
Para entender mejor qué es un sacramental nos dirigimos al punto 1667 del catecismo de la Iglesia: «La Santa Madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida».
6. Puede llevarlo un no católico
Siempre que se respete el significado de la medalla, su imposición sea recibida con buenas intenciones y no se lleve por mera superstición, el escapulario puede ser portado por una persona no católica.
Así lo reafirma san Simón Stock, a quien cierto día le llevaron un anciano moribundo, quien, al recobrar el conocimiento, le dijo al santo que no era católico pero que usaba el escapulario como promesa a sus amigos y rezaba una Ave María diariamente. Antes de morir recibió el bautismo y la unción de los enfermos.
7. Fue visto en una aparición de Fátima
Lucía, la vidente de la Virgen de Fátima, reportó que en la última aparición (13 de octubre de 1917) María se apareció con el hábito carmelita, el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevan con reverencia. También comunicó a los pastorcillos su deseo de que todos los católicos lo usen como signo de consagración a su Inmaculado Corazón.
8. Milagros en los santos
Son muchos los santos y personas destacables de la Iglesia católica que expresaron de forma publica su uso del escapulario. San Juan Pablo II y san Juan Bosco eran muy partidarios de portarlo diariamente, y San Pedro Claver lo usaba para investir a las personas que bautizaba.
Son muy llamativos los milagros que se han producido en escapularios que han permanecido intactos a lo largo de los siglos. El beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario y, 600 años después, cuando abrieron su tumba, el objeto estaba completamente incorrupto. Algo similar pasó con san Alfonso María de Ligorio: al abrir su sepulcro años después de su muerte, todos sus ornamentos se habían desintegrado, pero el escapulario que llevaba sobre el pecho permaneció totalmente intacto.
El escapulario incorrupto perteneciente a san Alfonso María de Ligorio
9. Se impone de manera especial
La imposición del escapulario se debe hacer preferentemente en comunidad y que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual y de compromiso con la Virgen. Debe ser bendecido por un sacerdote y puesto sobre el devoto con la siguiente oración: «Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna».
10. Bendición única
El escapulario solo necesita ser bendecido e impuesto la primera vez. Una vez recibido, los escapularios de tela posteriores que se usen no requieren de una nueva bendición, ya que esta se liga a la persona. Por respeto al objeto bendecido, los escapularios viejos no deben tirarse a la basura; se recomienda quemarlos y enterrar las cenizas.