La expectación por la primera visita de un papa a España, con el recién elegido gobierno socialista, era máxima. Prueba de ello fueron los más de 2.000 periodistas acreditados ante la Conferencia Episcopal Española (CEE) que siguieron los pasos de Juan Pablo II por Madrid, Ávila, Salamanca, Toledo, Segovia, Sevilla, Granada, Zaragoza, Barcelona, Valencia y Santiago de Compostela.
María Luisa Martín, que en 1982 trabajaba en la oficina de prensa de la CEE y que fue la encargada de acreditar a la prensa y acompañar al pontífice, con quien viajó en el avión que le trasladaba de una ciudad a otra, relata que «fue algo impresionante, parecía un mundial de fútbol». El evento que más recuerda es la eucaristía por las familias cristianas que se celebró en el madrileño Paseo de la Castellana, el acto más multitudinario hasta ese momento en la historia de Madrid, y un encuentro con los jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu.