Y así, tras el correr de los siglos, Madrid tuvo su templo consagrado en el lugar célebre por albergar la estatua de una Virgen en la muralla, que había socorrido en tantas ocasiones a su pueblo, desde el célebre milagro del trigo, cuando los musulmanes intentaron conquistar Madrid, asediándola y privándola de alimentos, tal y como narra el cronista Vera Tassis en su 'Historia de la Almudena' donde narra el maravilloso acontecimiento, «Socorre a Madrid su celestial Patrona en otro cerco de moros, abasteciendo la Villa con el milagroso trigo de su iglesia»