07 de diciembre de 2022

Richard Reinsch

Richard Reinchs, director del Centro B. Kenneth SimonCEU

Congreso Católicos y Vida Pública

Richard Reinsch: «Los progresistas y marxistas terminan creando un infierno en la Tierra»

El director del Centro B. Kenneth Simon participó en el 24º Congreso Católicos y Vida Pública con un alegato contra la «sinrazón» de las políticas identitarias

durante su ponencia en el 24º Congreso Católicos y Vida Pública, Richard Reinsch ha afirmado que «al negarse a tomar en serio las cuestiones fundamentales de la racionalidad moderna, Occidente sigue devaluándose».
Abogado de formación, Reinsch ha escrito biografías del espía Whittaker Chambers y el pensador Orestes Brownson. Fundó y edita la revista Law and Liberty y conduce el podcast Liberty Law Talk. Atiende a El Debate en su primera visita a España, y critica que las políticas identitarias suponen «una embestida» contra una sociedad libre. Para combatirla, propone el realismo filosófico, el compromiso con la fe cristiana y el amor por el constitucionalismo.
–Escribe a menudo sobre conservadurismo y se define como tal, pero ¿ qué significa hoy ser «conservador»?
–No hay una respuesta general, depende de cada país. En todo caso, la pregunta es ¿ qué estoy tratando de conservar? En el marco estadounidense, queremos conservar la Declaración de Independencia de 1776 y nuestra Constitución, así como las ideas centrales que animan ambos documentos: la igualdad ante la ley, la noción de que somos racionales y tenemos capacidad para autogobernarnos, la separación de poder…
–¿Conservar frente a quién?
–Frente a una izquierda progresista y unas políticas identitarias que quieren usar el Gobierno para igualarnos en todos los aspectos, y para descomponer cualquier noción básica de la naturaleza humana. Nuestra Constitución se basa en la idea de que la política no debe ideologizarse ni usarse para definir qué es ser un ciudadano.

Cuando decimos que es imposible llegar a la verdad, estamos pisoteando lo más importante para el hombre

–Asegura que las políticas de identidad son «un acto de sinrazón». ¿Por qué?
–Porque son una conclusión a la que se llega cuando ya no se piensa que los seres humanos estamos hechos para conocer la verdad. Las preguntas más profundas de la razón humana -¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? ¿Cómo usar mi libertad responsablemente?- se ven como imposibles de responder. Cuando decimos que no hay respuesta, o que es imposible llegar a la verdad, estamos pisoteando lo más importante para el hombre. Y entonces se empieza a buscar sentido en cosas nuevas, en la ideología de género o la teoría crítica de la raza, que se usan como arma.
–De nuevo, ¿contra quién?
–En mi país, contra aquellos americanos que comparten la vieja fe. Tratan de borrar nuestro pasado excluyendo a ciertas personas de la plaza pública; nos dicen que el pasado de los EEUU es racista y homófobo, y no es verdad. Y en aquellas partes de verdad que hay en lo que dicen, en particular en relación con la esclavitud, también hay cosas que los americanos hicieron para superarlo, cosas dignas de recordar.

Este mundo tiene orden y sentido, y apunta a Dios y a la vida eterna

–Escribe a menudo sobre las bondades del patriotismo, ¿ve relación entre este y la fe cristiana?
–Primero, hay que decir que la izquierda intenta desengañar a la gente normal del amor a su país, de un patriotismo enraizado en el pasado. ¿Por qué? Porque quieren construir un país nuevo, libre de los viejos valores. Dicho esto, creo que es interesante el modo en que el cristianismo se relaciona con la ciudadanía, sí. Por un lado, como creemos que nuestras acciones en la Tierra participan del orden divino de Dios, creo que la fe nos hace mejores ciudadanos, llamados a vivir virtuosamente. Por otro lado, la fe en Cristo reduce la importancia del Gobierno, porque tu alma tiene un destino más alto: la vida eterna. Creo que son los progresistas y marxistas –ateos en su mayoría– quienes quieren perfeccionar la vida terrena, dispuestos a tumbar a quien se interponga en su camino… y de esta manera acaban creando un infierno en la Tierra, un lugar donde es muy difícil vivir.
–¿En qué punto se encuentra la libertad religiosa en EEUU?
–La libertad religiosa está tremendamente protegida en nuestra Constitución, en la Primera Enmienda, y recientemente el Tribunal Supremo lo ha corroborado, gracias al trabajo de los conservadores. No obstante, hoy está amenazada por el movimiento LGBT, que ve religiones como el cristianismo, el judaísmo o el islam como intrínsecamente fanáticas.
–Señala que los cristianos deben resistir a estas ideologías. ¿Qué significa esta resistencia?
–Significa reconocer que la verdad existe y que estamos hechos para conocerla. Significa reconocer que este mundo tiene orden y sentido, y que apunta a Dios y a la vida eterna. Que la pregunta más profunda del alma también apunta ahí. Nuestra herencia occidental es muy buena, combina Atenas y Jerusalén: la mejor manera de responder a las preguntas que se hace la razón es la Revelación. Necesitamos construir sobre esta base, y volver a instilar esta tradición: obrar con amor, con razón y con valentía.
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