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12 de junio de 2024

El arzobispo de Burgos durante la rueda de prensa

El arzobispo de Burgos durante la rueda de prensaArchidiócesis de Burgos

El arzobispo de Burgos prohíbe a Pablo de Rojas acceder al monasterio de Belorado

Monseñor Mario Iceta recuerda que hoy ha expirado el período de mandato de la abadesa sor Isabel y que él ha recibido toda la autoridad como Comisario Pontificio

Prudencia, respeto y máxima consideración. Estas han sido las ideas que han repetido insistentemente monseñor Mario Iceta, el arzobispo de Burgos, para tratar de que las clarisas del monasterio de Santa Clara de Belorado «vuelvan a casa» y poder superar «de modo satisfactorio y para bien la situación dolorosa» que ha generado la decisión de las religiosas de abandonar la Iglesia católica. Pero, a la vez, prohibición expresa de que «los señores Pablo de Rojas y José Ceacero y cualquier otra persona vinculada a la Pía Unión de San Pablo Apóstol» puedan tener «acceso y permanencia en los monasterios y todos sus inmuebles».

El arzobispo de Burgos hacía estas declaraciones a media mañana durante una rueda de prensa en la que le acompañaban las dos máximas dirigentes de las clarisas en la provincia, la madre M.ª Javier Soto OSC y la hermana Carmen Ruiz OSC, además del vicario judicial y del director del Departamento de Asuntos Jurídicos de la archidiócesis.

Monseñor Iceta se refirió a De Rojas y Ceacero –los que han instigado a las clarisas de Belorado a declararse fuera de la comunión con Roma– como «dos personas que no están en la Iglesia católica», por lo que les «ha conminado a no permanecer» en el monasterio de Belorado. No será tarea sencilla, porque en días pasados, ambos se negaron a reconocer cualquier autoridad del arzobispo o del propio Papa Francisco, convencidos de que la Sede de Pedro quedó vacante en 1958 con la muerte de Pío XII.

El arzobispo ha revelado que viajó el pasado fin de semana a Roma, donde se reunió con representantes de los dicasterios vaticanos de Vida Consagrada y de Doctrina de la Fe, quienes le han nombrado Comisario Pontificio «ad nutum Sanctae Sedis, otorgándole todos los derechos y deberes que el Derecho universal de la Iglesia y el Derecho propio del Instituto atribuyen al Superior Mayor y a su Consejo, incluida la representación legal en el ámbito civil».

Este hecho, unido a la conclusión del período de mandato como abadesa de Belorado de sor Isabel –a la que se informó a última hora de la tarde de ayer con el envío de un burofax–, concentran en monseñor Iceta toda autoridad sobre el monasterio rebelde. Pese a que se trata de un nombramiento personal, el arzobispo de Burgos explicó que «tomará todas las decisiones sobre este tema colegiadamente» con el consejo que se ha establecido para abordar «este tema tan doloroso» y que componen las otras cuatro personas que le acompañaban en la rueda de prensa.

¿Qué ocurre si no responden?

Pese a que monseñor Iceta repitió en varias ocasiones su deseo de que las clarisas «regresen a casa», anunció que, «en caso de no deponer su decisión, concluiría con la declaración de excomunión latae sententiae, que lleva consigo la expulsión de la vida consagrada». «Confiamos vivamente en que no sea necesario llegar a este extremo», subrayó el prelado. «Seguimos orando, y nos consta que lo están haciendo muchas personas y comunidades, para que las hermanas reconsideren su decisión y encuentren el camino de retorno a casa. La Iglesia las espera con entrañas de misericordia», añadió.

Para la gestión de los edificios de las clarisas, el arzobispo de Burgos y ahora Comisario Pontificio explicó que «se pedirá la colaboración de un despacho profesional para la administración de los monasterios y sus bienes y se encargará la realización de una auditoría y un inventario». «Asimismo, si fuera necesario, se contará con la ayuda de despachos profesionales de servicios jurídicos, en materia civil, fiscal o penal», agregó.

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