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El patriarca latino interino de Jerusalén, el cardenal Pizzaballa, durante la veneración de la imagen del niño Jesús en la Misa de Medianoche de Navidad en la iglesia de Santa Catalina, en la Basílica de la Natividad, en Belén

El patriarca latino de Jerusalén, el cardenal PizzaballaAFP

El cardenal Pizzaballa subraya que los debates del Camino Sinodal alemán no resuenan en Oriente Medio

«Vivimos en una realidad completamente diferente», ha señalado el purpurado, aclarando que su «no es un juicio, es simplemente un hecho»

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, ha trazado una clara línea divisoria entre las preocupaciones de las Iglesias occidentales y la realidad que viven los cristianos en Tierra Santa. En una entrevista concedida a The Catholic Herald, el purpurado ha afirmado sin ambages que los debates promovidos por el Camino Sinodal alemán no conectan con la experiencia de las comunidades cristianas de Oriente Medio, que afrontan desafíos radicalmente distintos.

«Los temas del Camino Sinodal en Alemania, y muchos otros temas en los países occidentales, no resuenan particularmente en Oriente Medio. Vivimos en una realidad completamente diferente», ha señalado Pizzaballa, aclarando que su «no es un juicio, es simplemente un hecho».

Para el Patriarca, la teología y los debates doctrinales no se viven en su región «de manera tan dramática», ya que las Iglesias locales son profundamente tradicionales y se sostienen «en y a través de la comunidad de la Iglesia». En su opinión, lo esencial para los cristianos de Tierra Santa no es la confrontación teológica, sino «fortalecer las relaciones entre las Iglesias», porque «la coexistencia armoniosa entre las Iglesias es la prioridad».

Una Navidad celebrada en medio de la dificultad

Las declaraciones de Pizzaballa se producen en un contexto marcado por el alto el fuego en Gaza, que, según ha explicado, no ha supuesto una mejora sustancial en las condiciones de vida. «Las condiciones de vida para los cristianos y para muchos otros no han mejorado significativamente», ha afirmado, precisando que la única diferencia real es la ausencia de combates activos, mientras que la situación social, económica y política sigue siendo extremadamente dura, especialmente en Gaza y Cisjordania.

En Belén, sin embargo, la Navidad ofreció un breve respiro. El Patriarca explicó que se optó por celebrar las fiestas de forma visible y alegre porque «decidimos celebrar la Navidad de manera normal y festiva, con luces y música, para que la gente pueda respirar de nuevo por un momento». Una decisión motivada, según subrayó, por una necesidad profundamente humana: «La gente necesita luz en sus vidas».

Unidad cristiana como experiencia vital

Frente a las discusiones eclesiales de Occidente, Pizzaballa ha insistido en que en Tierra Santa la unidad cristiana se vive como una necesidad pastoral. «El noventa por ciento de las familias cristianas entre nosotros son mixtas confesionalmente», ha explicado, destacando que católicos y ortodoxos se casan entre sí y comparten la vida cotidiana. Por eso, ha subrayado que «las relaciones entre las Iglesias son para nosotros un tema pastoral, no teológico».

Esta realidad se traduce en una cooperación concreta y creciente. En Gaza, ha señalado, «las parroquias ortodoxas y católicas trabajan juntas en todas partes», no solo en ayuda humanitaria, sino también en escuelas y actividades pastorales, coordinando incluso los horarios litúrgicos, algo que —ha reconocido— «no era el caso hace algunos años».

En el ámbito educativo, Pizzaballa ha detallado que, ante la disminución del número de alumnos cristianos, las Iglesias colaboran estrechamente: «Organizamos las cosas para que una Iglesia dirija la escuela primaria y la otra la secundaria, o viceversa». Además, ha destacado que «las escuelas ortodoxas y católicas usan los mismos libros catequéticos, que desarrollamos juntos».

El Patriarca también ha puesto el acento en el carácter misionero de las escuelas cristianas, donde «generalmente alrededor de la mitad de los alumnos son cristianos», mientras que en algunas zonas los musulmanes son mayoría. Para Pizzaballa, esta presencia no cristiana es clave «no solo en términos de números, sino también en términos de misión».

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