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Susan Ostermann

Renuncia la profesora proaborto de una universidad católica de EE.UU. tras semanas de polémica por su nombramiento

Susan Ostermann había definido la oposición al aborto «como algo con raíces en el racismo y el supremacismo blanco»

La Universidad de Notre Dame, Indiana, Estados Unidos, institución dirigida por la congregación de Santa Cruz, ha vivido semanas de auténtica polvareda interna tras el polémico nombramiento de la abortista Susan Ostermann como nueva directora de su Instituto Liu de Asia y Estudios Asiáticos.

Sin embargo, la presión ha surtido efecto. Mary Gallagher, decana de la Escuela Keough de Asuntos Globales, confirmaba mediante un correo electrónico que la profesora «ha decidido no seguir adelante como directora» del citado instituto, un cargo en el que debía entrar en vigor el próximo 1 de julio.

El desistimiento de Ostermann se produce tras una ola de críticas en Estados Unidos que ha trascendido los límites del centro educativo para convertirse en un intenso debate en el seno la Iglesia católica del país. La razón de este rechazo se encuentra en el perfil de la politóloga, una defensora del derecho al aborto.

«Apoyo plenamente al obispo Kevin Rhoades en su desafío a Notre Dame para que rectifique su mal juicio al contratar a una profesora que se opone abiertamente a la enseñanza católica en lo que respecta a la santidad de la vida, en este caso la protección de los no nacidos», recogió monseñor Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos en su perfil de X.

Su designación encendió las alarmas de numerosos medios y asociaciones como CatholicVote, cuya presidenta, Kelsey Reinhardt, denunció que Ostermann «ha definido a la oposición al aborto como algo con raíces en el racismo y el supremacismo blanco».

Críticas a los centros de ayuda a embarazadas

La polémica se agravó al conocerse que la politóloga había tildado a los centros de ayuda a mujeres embarazadas como «sitios de propaganda anti-derechos del aborto, que operan y proporcionan información falsa a mujeres que son atraídas a ellos creyendo que recibirán atención médica legítima».

Estas posturas provocaron que más de una docena de obispos estadounidenses criticaran abiertamente a la otrora prestigiosa universidad por su decisión de situar a Ostermann en un puesto de liderazgo, pidiendo al centro que diera marcha atrás.

Entre las voces más destacadas se encuentra la de monseñor Kevin Rhoades, obispo de Fort Wayne–South Bend, quien reconoció que el nombramiento estaba «causando escándalo a los fieles de nuestra diócesis y más allá». A él se sumó el mediático obispo de Winona–Rochester, monseñor Robert Barron, quien, a pesar de sus «fuertes vínculos y profundos afectos» por Notre Dame, fue contundente al asegurar que «seguir adelante con este nombramiento es repugnante para la identidad y la misión de ese gran centro del saber católico».

Pese a la controversia, la administración de la Universidad de Notre Dame, encabezada por el padre Robert Dowd, difundió un comunicado en su momento en el que respaldaba a Ostermann y subrayaba su trayectoria como académica reconocida en ciencias políticas y derecho, sin mostrar señales de rectificación ante las críticas. Ahora, la decisión de apartarse del cargo, pone fin a una controversia que ha reabierto el debate sobre la supuesta identidad católica de una de las universidades más emblemáticas del país.