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León XIV, con monseñor Erik Varden, el predicador noruego de los ejercicios espirituales

León XIV, con monseñor Erik Varden, el predicador noruego de los ejercicios espiritualesEFE

Erik Varden ante la amenaza bélica mundial: «Si el pastor es valiente, lo más probable es que el rebaño lo sea»

El presidente de la Conferencia Episcopal Nórdica inauguró la asamblea en Islandia con una llamada a la esperanza frente al miedo, la polarización y los conflictos en Ucrania, Gaza y el Golfo Pérsico

Erik Varden no ha acudido a la localidad islandesa de Stykkishólmur para ofrecer un retiro espiritual convencional. El obispo, autor de super ventas y presidente de la Conferencia Episcopal Nórdica, ha inaugurado la asamblea plenaria de primavera recordando que, tras la fachada del bienestar moderno, existe hoy la misma precariedad que sintieron los poetas W.H. Auden y Louis MacNeice en su viaje a la isla en 1936, una fecha que el obispo rescató por su inquietante analogía con el presente.

Aquel año, mientras los jóvenes escritores disfrutaban de lo que parecían unas vacaciones, se escondía un «horizonte amenazador» marcado por el ascenso de Hitler al poder, el desempleo mundial y el estallido de la Guerra Civil Española. Según Varden, los poetas eran conscientes de que su estancia era 'un picnic' bajo la sombra de una conflagración mundial que ya se percibía como inevitable, una sensación de precariedad que hoy, según el prelado, vuelve a ser palpable en las fronteras tanto al este como al oeste de los países nórdicos.

Más allá del consenso fácil

El diagnóstico del prelado no admite paños calientes al analizar la actualidad internacional, desde la «guerra de agresión rusa en Ucrania» hasta las ruinas de Gaza o la inestabilidad en Venezuela. Varden se mostró especialmente crítico con el lenguaje bélico moderno, citando recientes operaciones como la estadounidense «Furia Épica», vendida bajo una supuesta «precisión milimétrica» que el obispo ha desenmascarado como una ilusión peligrosa: «La furia engendra furia» y, como señala el profeta Oseas, «quien siembra viento, cosecha tempestad».

Frente a esta retórica del aniquilamiento, Varden sostiene que la respuesta de la Iglesia no puede ser el silencio, sino una tarea «grave y hermosa» a la vez: proclamar la verdad en medio de un torbellino de «violencia, miedo, duplicidad y pura locura». Esta labor se fundamenta en la acción del Espíritu, que el obispo describe como una fuerza benévola que se cierne sobre el caos actual. Sin embargo, aclara que este Espíritu no es una abstracción, sino el «Espíritu de justicia y verdad» que no tolera la injusticia ni la falsedad.

En un mundo fragmentado, la Iglesia no busca la unidad a través de la ambigüedad o el compromiso fácil, sino que «une estableciendo límites justos, no transigiendo». Esto implica que la paz verdadera nace de la claridad moral y de la capacidad de trazar líneas divisorias frente a la injusticia, rechazando la desintegración que provoca el pecado en las tendencias mundanas. Es por eso que el obispo insta a los creyentes a ir más allá de la mera cortesía social para mostrar una «humanidad renovada».

Europa en un momento decisivo

El discurso ha enfatizado que la Iglesia no debe limitarse a ser una observadora pasiva de la polarización política y cultural. Según Varden, «la paz de Cristo no es una transacción, ni un simple acuerdo pragmático», sino el fruto de un sacrificio total que debe hacerse carne en la vida de los fieles. En un momento que califica de «decisivo y trascendental para Europa», el obispo insta a abandonar las «pequeñas disputas tontas» y la vanidad para centrarse en lo que realmente importa: mostrar una humanidad renovada que pueda salvar al mundo de la escalada de confrontaciones.

Como modelo de esta resistencia espiritual, Varden ha propuesto la figura de San Patricio, quien transformó su experiencia de esclavitud en una misión de servicio discreto y valiente. Para el prelado, el ejemplo del santo irlandés demuestra que es posible llevar luz a la oscuridad y negarse a ser paralizado por el miedo. «Si el pastor es valiente, lo más probable es que el rebaño también lo sea», ha sentenciado, recordando que incluso un «pequeño rebaño» tiene la capacidad de transformar la sociedad y convertir un horizonte de amenazas en un «amanecer lleno de dulce esperanza».

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