Fundado en 1910
León XIV durante una audiencia

León XIV durante una audienciaAFP

León XIV pide sanar la «herida dolorosa» de la división litúrgica y «soluciones concretas» para los fieles unidos a la misa tridentina

La Santa Sede subraya que, ante el crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo, la solución no reside en la exclusión, sino en la caridad pastoral

En un mensaje enviado con motivo de la Asamblea Plenaria de los obispos franceses, que se celebra en Lourdes desde ayer martes, 24 de marzo, al 27, el Santo Padre ha expresado su honda preocupación por las tensiones que rodean la celebración de la Santa Misa.

El Papa no es ajeno a la complejidad que atraviesa la Iglesia en Francia, a la que se refiere con afecto como la «hija primogénita de la Iglesia». A través de una misiva firmada por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, destaca que el momento actual exige «estrechar los lazos de caridad fraterna» en la búsqueda común de la voluntad de Dios. Entre los diversos temas que ocupan la agenda de los obispos, la cuestión litúrgica ha emergido como una de las prioridades que ha despertado un interés particular en el Palacio Apostólico.

Para el Sucesor de Pedro, es motivo de inquietud que la liturgia, fuente de comunión, se perciba en ocasiones como un motivo de ruptura. El mensaje es explícito al señalar que «es preocupante que continúe abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida relativa a la celebración de la Misa». Esta fractura afecta directamente a la esencia del misterio eucarístico, definido en el texto como el «sacramento mismo de la unidad».

Educar desde Cristo

La Santa Sede subraya que, ante el crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo, la solución no reside en la exclusión, sino en la caridad pastoral. El Papa sostiene que para sanar esta brecha es necesario «un nuevo modo de mirar del uno hacia el otro, con una mayor comprensión de su sensibilidad». Esta mirada renovada debe permitir que los hermanos, aun en su diversidad, se acojan mutuamente en la unidad de la fe.

El Pontífice invoca la asistencia del Espíritu Santo para que sugiera a los obispos «soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente unidas al Vetus Ordo». No obstante, el texto puntualiza que dicha inclusión debe realizarse siempre «en el respeto de las orientaciones deseadas por el Concilio Vaticano II en materia de liturgia».

Más allá del debate litúrgico, el Papa ha querido detenerse en el desafío de la educación católica, un ámbito que ya preocupaba a su predecesor, Francisco. En un contexto de creciente hostilidad hacia las instituciones confesionales, León XIV alienta a los obispos a defender con firmeza la identidad cristiana de sus escuelas, advirtiendo que, «sin referencias a Jesucristo, perderían su razón de ser».

Fidelidad frente a la secularización

El mensaje también aborda la continuidad en la lucha contra los abusos a menores, un proceso de reparación que la Iglesia gala ha emprendido con «determinación». El Santo Padre pide perseverancia en las acciones de prevención y una atención constante a las víctimas, sin olvidar la dimensión de la misericordia divina, que debe alcanzar incluso «a los sacerdotes culpables de abusos» para que no queden «excluidos de esta misericordia y sean objeto de sus reflexiones pastorales».

Tras años de crisis dolorosas, el Papa considera que ha llegado la hora de mirar con esperanza hacia el futuro. Por ello, envía un mensaje de «aliento y confianza» a los sacerdotes de Francia, quienes han sido «duramente probados» en los últimos tiempos. El Pontífice asegura su oración constante para que el clero y los fieles persistan en la «valiente proclamación del Evangelio» a pesar de las dificultades actuales.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas