Fundado en 1910

León XIV reunido con miembros del equipo de baloncesto 'Harlem Globetrotters' al término de la audiencia generalAFP

«Ganar sin humillar y perder sin perderse a uno mismo»: El 'decálogo' de León XIV para el deporte moderno

El Pontífice recibe en el Vaticano a los atletas de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, a quienes propone el espíritu deportivo como una «profecía de paz» en un tiempo marcado por los conflictos y la polarización

León XIV ha recibido en audiencia a los atletas que han participado en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Milán-Cortina 2026. El encuentro, que ha contado con la presencia de representantes del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) y del Comité Italiano Paralímpico (CIP), ha servido para que el Santo Padre reflexione sobre la trascendencia del deporte más allá de la mera competición. Para el Pontífice, la actividad física de alto nivel no es solo una exhibición técnica, sino una forma de lenguaje que narra historias de «sacrificio, disciplina y tenacidad».

En su discurso, León XIV ha destacado la capacidad del deporte para convertir la debilidad en una fortaleza, especialmente en el ámbito paralímpico. Según ha señalado, en estas competiciones se observa cómo «el límite puede convertirse en lugar de revelación», transformando lo que parece un obstáculo en una cualidad trasfigurada.

El Papa ha agradecido a los deportistas su testimonio, subrayando que sus vidas se convierten en «biografías que inspiran a muchísimas personas» al demostrar que las caídas siempre pueden ir seguidas de un nuevo comienzo. «Nadie gana solo», ha sentenciado, aludiendo a los largos días de entrenamiento, presión y soledad donde, a menudo, «Dios se revela».

Un laboratorio de humanidad

El Santo Padre ha definido el deporte como una «escuela de vida y de talento», donde el verdadero éxito no se mide por el número de trofeos, sino por la «calidad de las relaciones» y la alegría compartida en el juego. En este sentido, ha vinculado esta actividad con la «vida en abundancia» de la que habla el Evangelio, concepto que dio título a su Carta escrita para el inicio de estos Juegos. Según el Papa, el deporte es auténtico solo cuando permanece fiel a su vocación humana, integrando la corporeidad y la interioridad en armonía.

En un momento marcado por «polarizaciones, rivalidades y conflictos que desembocan en guerras devastadoras», León XIV ha hecho un llamamiento a recuperar el valor de la tregua olímpica. El deporte debe ser, en sus propias palabras, un espacio de encuentro y no una exhibición de fuerza. Los atletas, con su presencia, han hecho visible la posibilidad de la paz como una «profecía nada retórica» que rompe la lógica de la violencia para promover la del encuentro.

Sin embargo, el discurso no ha estado exento de advertencias sobre las «tentaciones» que acechan al mundo deportivo actual. El Pontífice ha denunciado la búsqueda del rendimiento a toda costa, que puede derivar en el dopaje, así como la transformación del juego en un mercado donde el deportista es reducido a una «figura o un número» por la espectacularización. Contra estas derivas, ha pedido a los presentes mantener un testimonio de honestidad y belleza.

Para el Papa, el deporte bien vivido es un «laboratorio de humanidad reconciliada», una lección aplicable a la política y a las relaciones internacionales. Ha insistido en que es posible «competir sin odiarse», «ganar sin humillar», «perder sin perder la dignidad, tratando la diversidad no como una amenaza, sino como una riqueza. León XIV ha invitado a los atletas a dar lo mejor de sí mismos en cada actividad, inspirándose en la figura de Jesucristo, a quien ha definido, citando a San Juan Pablo II, como el «verdadero atleta de Dios».

Ante todo esto, el Pontífice les ha confiado una misión: continuar trabajando para que «la persona permanezca en el centro del deporte» en todas sus expresiones. Tras impartir su bendición, ha animado a los deportistas a vivir sus desafíos con virtud y pasión, manteniendo siempre la dignidad humana por encima de cualquier resultado en el marcador.