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San Gregorio de Narek

Gregorio de Narek, el 'desconocido' doctor de la Iglesia al que se le conoce como el «San Agustín armenio»

Monje, sacerdote y reformador de la vida monacal, es desde 2015 uno de los pocos Doctores de la Iglesia Universal procedentes de Oriente

Desconocido para muchos en Occidente, pero venerado como pilar espiritual en Armenia, San Gregorio de Narek ocupa un lugar singular entre los 37 Doctores de la Iglesia. Proclamado Doctor de la Iglesia Universal por el Papa Francisco el 12 de abril de 2015, se ha consolidado como un puente teológico y ecuménico entre la tradición católica y la ortodoxa. Su nombramiento no fue casual: tuvo lugar durante la misa en memoria del centenario del genocidio armenio en la Basílica de San Pedro, cuya efeméride de inicio se recuerda precisamente hoy.

Un místico entre dos épocas

Nacido alrededor del año 950 en la región de Andzevatsik, una región de la Armenia antigua y medieval, Gregorio creció en un ambiente de alta cultura eclesial. Tras la muerte de su madre, su padre —quien llegaría a ser arzobispo— lo confió al monasterio de Narek, un destacado centro de estudios de Sagrada Escritura y patrística. Allí desarrolló toda su vida como monje, sacerdote y finalmente abad, ganando fama de santidad y sabiduría como reformador de la vida monacal.

Viviendo en un contexto marcado por la separación entre la Iglesia armenia y Roma, Gregorio de Narek se mantuvo como un firme defensor de la ortodoxia frente a las herejías de la época, como los Thondrakiani, que rechazaban la jerarquía y los sacramentos. Su vida, sin embargo, no estuvo exenta de dificultades; sufrió la oposición de otros monjes que llegaron a acusarlo falsamente de herético, lo que derivó en su destitución temporal.

El «Narek»: el libro más sagrado tras el Evangelio

La verdadera magnitud de San Gregorio reside en su capacidad para transmitir la teología a través de la belleza y la poesía. Su obra cumbre, el Libro de las Lamentaciones (escrito en el año 1003), es conocido popularmente en Armenia simplemente como el «Narek». Este texto de oraciones y meditaciones es el más venerado en el país después de los Evangelios, habiendo penetrado en todos los estratos de la cultura armenia, desde la liturgia hasta el folclore.

Su doctrina se centra en el límite del hombre frente a Dios y la necesidad de la Palabra encarnada como mediación. Además, destacó por una profunda reflexión sobre la Santísima Trinidad y una devoción excepcional a la Virgen María, a quien definía como «aquella que no es otra cosa que santidad».

Para el Papa Francisco, Gregorio de Narek merece el título de «Doctor de la Paz». Durante su visita a Armenia en 2016, el Pontífice destacó que el santo quiso identificarse con los débiles y pecadores de todo tiempo para interceder por ellos, lanzando un «grito vehemente que implora misericordia para todos».

Hoy, el legado físico de su monasterio ha desaparecido —fue destruido en el siglo XX tras el genocidio—, pero su 'presencia' volvió a cobrar fuerza en 2018, cuando se inauguró una estatua de bronce en su honor en los Jardines Vaticanos, consolidando su figura como un símbolo del ecumenismo y como el 36º Doctor de la Iglesia, un título que reconoce su magisterio como universal y permanente.