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Razia Noreen, la enfermera que ha logrado salvar la vida de un bebé recién nacido

Razia Noreen, la enfermera que ha logrado salvar la vida de un bebé recién nacido

Una enfermera cristiana arriesga su vida en un hospital en llamas y logra salvar a un recién nacido de los 14 que murieron

Las imágenes de las cámaras de seguridad del centro médico captaron después sus desesperados e infructuosos intentos por volver a ingresar para socorrer al resto de los niños

La pequeña comunidad cristiana de Pakistán ha dado un testimonio de entrega absoluta en medio de la tragedia. El pasado 26 de agosto, un devastador incendio en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Pakistan Institute of Medical Sciences (PIMS) de Islamabad se cobró la vida de 14 recién nacidos. Sin embargo, en medio del horror y el humo negro, Razia Noreen, una enfermera cristiana, desafió las llamas para salvar la vida del único bebé que logró sobrevivir.

Según relatan las crónicas de la Agencia Fides, el fuego se propagó en apenas dos minutos en el tercer piso del departamento de Salud Materno infantil, originado aparentemente en un sistema de aire acondicionado y alimentado con rapidez por el oxígeno de las incubadoras.

Al percatarse de la emergencia, Razia Noreen no dudó en arriesgar su vida. Entró decidida en la unidad ya invadida por el humo y logró salir con un recién nacido en brazos. Las imágenes de las cámaras de seguridad del centro médico captaron después sus desesperados e infructuosos intentos por volver a ingresar para socorrer al resto de los niños, algo que la intensidad del calor y la asfixiante humareda hicieron imposible.

«Quiero a los niños y cuidar de ellos es mi pasión», relató Noreen, todavía profundamente afectada por la tragedia y sin poder dormir tranquila por el recuerdo de los pequeños. Su valentía ha traspasado las fronteras de la minoría cristiana en el país, recibiendo el reconocimiento unánime de las autoridades civiles. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, ha aprobado la concesión de la prestigiosa condecoración civil «Sitara-i-Khidmat» (Estrella del Servicio) para la sanitaria, acompañada de un premio de 10 millones de rupias por su extraordinario sentido del deber.

Oración, consuelo y exigencia de justicia

Frente a la inmensa pérdida, la Iglesia católica de Rawalpindi-Islamabad se ha volcado en el acompañamiento espiritual de las familias destrozadas. Se han organizado vigilias y celebraciones en diversas parroquias de la archidiócesis para encomendar el alma de los pequeños fallecidos y sostener a los padres en este trance tan doloroso.

El arzobispo de la archidiócesis, monseñor Joseph Arshad, ha querido transmitir a los afectados el consuelo y la oración del Papa León XIV, quien se ha unido espiritualmente al dolor de las familias, heridos y de todas las personas implicadas en el desastre.

No obstante, la respuesta pastoral de la Iglesia no se limita al duelo. Monseñor Arshad ha lanzado un llamamiento a la responsabilidad civil, advirtiendo de que esta tragedia debe ser una «urgente llamada de atención» para que las medidas de seguridad en los hospitales sean verificadas y reforzadas de manera rigurosa, evitando que ninguna otra familia sufra un dolor que podría haberse evitado.

Las primeras investigaciones gubernamentales ya han sacado a la luz graves deficiencias en las instalaciones del hospital, señalando la falta de sistemas de alarma contra incendios y deficiencias en las vías de evacuación. Como consecuencia, ocho funcionarios del hospital han sido suspendidos y se han iniciado procedimientos penales contra los presuntos responsables. El Gobierno también ha anunciado indemnizaciones de 5 millones de rupias para cada familia afectada.

Sin embargo, tal y como declaró a la Agencia Fides el portavoz de la Conferencia Episcopal de Pakistán, el padre Qaisar Feroz, «ninguna indemnización puede colmar la pérdida de un hijo recién nacido». Es por ello que, en palabras del religioso capuchino, la comunidad católica se mantiene firme al lado de los que sufren: «En medio del dolor, el cuidado del otro puede convertirse en un gesto radical de fraternidad».

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