Matanza de cristianos en Nigeria
El martirio silencioso de los cristianos en Nigeria: más de 3.000 asesinados en lo que va de año por el yihadismo
Un demoledor informe revela la magnitud de la persecución en el país africano, con casi 3.200 secuestrados, 400 iglesias atacadas y decenas de sacerdotes y pastores perseguidos en solo ocho meses
La persecución contra la comunidad cristiana en Nigeria alcanza niveles de urgencia dramática. Según el más reciente informe elaborado por la organización de derechos humanos International Society for Civil Liberties and Rule of Law (InterSociety), al menos 3.083 cristianos han sido asesinados por su fe y otros 3.193 han sido secuestrados entre enero y agosto de este año en el país africano. Las cifras documentadas por la entidad ponen de manifiesto un sangriento recrudecimiento de la violencia yihadista que golpea impunemente a las comunidades rurales y a los templos religiosos, configurando una tragedia humana ante la que la comunidad internacional mantiene un atronador silencio.
Un verano bañado en sangre y ministros de la Iglesia en el punto de mira
La intensidad de las agresiones se ha disparado especialmente durante el periodo estival. Solo entre los meses de julio y agosto, la violencia se cobró la vida de 437 fieles y conllevó el secuestro de otros 393. Los ganaderos radicalizados Fulani y las bandas yihadistas son los responsables de más del 90 % de estos ataques, a menudo perpetrados con la complicidad o inacción de actores estatales influidos por el radicalismo.
El clero cristiano se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de los violentos: en los primeros ocho meses del año, al menos 25 sacerdotes y pastores han sido asesinados o secuestrados por las milicias radicales.
19.800 iglesias destruidas desde 2009 y diócesis devastadas
El impacto sobre la estructura de la Iglesia y la vida comunitaria es desolador. El informe calcula que el número de templos cristianos atacados o destruidos en Nigeria desde julio de 2009 asciende ya a 19.800.
Uno de los focos más dramáticos se sitúa en la diócesis católica de Wukari, en el estado de Taraba, donde la ofensiva yihadista ha destruido 230 iglesias entre septiembre de 2025 y agosto de 2026. Esta ola de terror ha forzado el desplazamiento de más de 100.000 feligreses católicos, el saqueo de 200 aldeas cristianas y la huida de 16 sacerdotes tras el incendio de sus casas parroquiales. Ante la falta de protección gubernamental, sacerdotes y religiosas católicas han llegado a tomar las calles en procesiones de protesta para exigir el fin de las matanzas y los secuestros.
Durante el mes de agosto, aproximadamente el 70 % de los 180 cristianos secuestrados pertenecían a la etnia igbo, siendo interceptados mientras viajaban en autobuses comerciales hacia ciudades como Lagos o Abuya. Entre los cautivos se encuentran familias enteras con bebés y jóvenes voluntarios del servicio nacional.
Esta persecución se suma a un balance histórico estremecedor: denominaciones como la Iglesia de los Hermanos en Nigeria (EYN) y la Iglesia Universal Reformada Cristiana (NKST) han perdido a más de 27.000 miembros y miles de centros de culto desde el inicio de la insurrección yihadista en 2009. Mientras las comunidades locales luchan por sobrevivir, la Iglesia en Nigeria sigue clamando por una respuesta firme que detenga este genocidio continuado.